Una encuesta de la consultora Randstad reveló que la mayoría de los argentinos no corta del todo con el trabajo durante las vacaciones y que, lejos de verlo como un problema, muchos lo consideran aceptable. Solo el 38% logra una desconexión total o mayoritaria, mientras que el 62% permanece conectado o disponible en distintos niveles durante su período de descanso.

El relevamiento indica que el 47% de los trabajadores responde solo cuestiones urgentes, pero un 32% admite contestar llamados o correos laborales porque le gusta estar al tanto de lo que ocurre en su empleo. Apenas un 6% asegura que lo hace por exigencia directa, y un 15% reconoce no desconectarse nunca. En cuanto a la presión laboral, el 54% afirma no sentirse presionado por sus jefes, mientras que un 39% solo percibe exigencias ante temas urgentes.
El estudio también señala que la desconexión tecnológica es baja: solo el 10% de los trabajadores argentinos logra desconectarse completamente de la tecnología durante las vacaciones, y el 23% permanece conectado todo el tiempo. Según Randstad, la omnipresencia del celular dificulta el descanso real y plantea el desafío de promover una cultura laboral que priorice la desconexión para cuidar la salud y el bienestar de los trabajadores.



