El peronismo de la provincia de Buenos Aires comenzó a transitar una etapa decisiva de reordenamiento interno de cara a la renovación de autoridades prevista para el próximo 15 de marzo.

En ese escenario, el gobernador Axel Kicillof empezó a avanzar en el armado de listas y en la construcción de poder dentro del Partido Justicialista bonaerense, actualmente conducido por el diputado nacional Máximo Kirchner, lo que anticipa una negociación compleja con los sectores alineados a Cristina Fernández de Kirchner.
Desde el entorno del mandatario provincial buscan hacer pie en la estructura partidaria y lograr que la futura conducción del PJ responda a los intereses políticos del gobernador. En los últimos meses se multiplicaron las reuniones y conversaciones reservadas, con un objetivo claro: disputar el control del partido y proyectar ese recambio también a los distritos.
En ese marco se inscribió el reciente encuentro que Kicillof mantuvo en Villa Gesell con la vicegobernadora Verónica Magario, ministros e intendentes que integran el Movimiento Derecho al Futuro, donde se habló abiertamente de la necesidad de “estar preparados” para afrontar una negociación de fondo con el kirchnerismo. Del otro lado, el sector que responde a CFK optó por bajar el tono público y poner paños fríos ante la avanzada.
La disputa no se limitará al plano provincial. La renovación de autoridades del PJ bonaerense tendrá su correlato en los 135 municipios, especialmente en aquellos donde el peronismo no gobierna y la conducción partidaria se convierte en una herramienta clave de armado político.
Magario aparece como uno de los nombres que el Movimiento Derecho al Futuro evalúa para competir por la presidencia del PJ provincial. También suena el intendente de La Plata, Julio Alak. Algunos dirigentes incluso plantean que el propio Kicillof debería encabezar la lista para evitar internas y ordenar al conjunto del espacio, aunque desde el círculo más cercano al gobernador relativizan esa posibilidad.
En paralelo, la tensión se replica en distritos estratégicos. General Pueyrredón, gobernado por el PRO, es uno de los casos más sensibles: allí el PJ está conducido por La Cámpora en acuerdo con otros sectores. Tandil, histórico bastión radical, es otro escenario de disputa, donde el MDF impulsa al concejal Nicolás Carrillo, del Movimiento Evita, mientras que La Cámpora podría respaldar al concejal y exdiputado nacional Rogelio Iparraguirre, un dirigente que mantiene vínculos tanto con el kirchnerismo como con el propio Kicillof.
Antes del 8 de febrero se definirá si hay acuerdo o si el PJ bonaerense vuelve a dirimir su conducción en internas, en una pulseada que promete profundizar las tensiones dentro del peronismo provincial.



