Los productores del centro oeste bonaerense recibieron con alivio el reciente anuncio del Gobierno Nacional sobre la puesta en marcha de un operativo para “abrir caminos” y asistir a las zonas más afectadas por las inundaciones, pero desde la Sociedad Rural de 9 de Julio consideraron que la reacción es al menos "tardía".

Desde la Sociedad Rural de 9 de Julio, su presidente, Hugo Enríquez, reconoció el gesto oficial pero advirtió ante medios nacionales que la reacción fue tardía y que el escenario sigue siendo muy complejo. “La ayuda de la provincia llegó tarde, y Nación va a llegar tarde, pero más vale tarde que nunca”, sintetizó.
Para Enríquez, el panorama es preocupante: cerca del 80% de los caminos rurales del distrito están intransitables, mientras que el 50% de la superficie productiva continúa bajo el agua, lo que impide acceder a los lotes para sembrar o sacar la producción. En números, son 205.000 hectáreas inundadas de un total de 423.000 productivas.
Aun así, el dirigente valoró la iniciativa de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y remarcó la necesidad de aprovechar lo que queda de la ventana de trabajo estival para encarar obras clave: “Todavía tenemos 120 días de trabajo. Si no hacemos algo ahora, el año que viene será igual si las lluvias continúan. Necesitamos recuperar infraestructura: limpieza de canales, reparación de caminos y alcantarillas”.
El pedido se suma a otros reclamos sectoriales que apuntan a medidas de fondo: líneas de crédito para recomponer el capital de trabajo, ayuda directa a productores afectados y obras hídricas de largo plazo.
Mientras tanto, el campo sigue mirando al cielo con preocupación, esperando que la asistencia llegue no solo con máquinas y recursos, sino también con la celeridad necesaria para evitar un nuevo año de pérdidas.



