El portal Bichos de Campo publicó la historia de César Amengual, productor ganadero que, tras haber padecido las sequías de campañas anteriores, hoy enfrenta serias pérdidas económicas y productivas por el exceso de agua.

En su campo de cría, Amengual debió atravesar primero la falta de lluvias y desprenderse de parte de su rodeo: entre 2023 y 2024 vendió 90 animales —vacas vacías y vaquillonas que pensaba transformar en madres— para poder aliviar la carga de los vientres preñados. Esa decisión implicó un achique del 20% en su stock inicial, quedando con 350 cabezas.
A esa reducción se sumaron menores índices de productividad y mayores gastos en alimentación para los animales retenidos. Sin embargo, cuando parecía que la sequía quedaba atrás, llegaron las intensas precipitaciones que provocaron inundaciones y nuevas pérdidas.
Amengual aseguró que tiene comprometida gran parte de la superficie del campo: casi el 50% de la alfalfa sembrada se pudrió, lo que representa inversiones de entre 500 y 600 dólares por hectárea que no podrá recuperar. También sufrió la mortandad de nueve vacas, valuadas en 1.000 dólares cada una. “No hay financiación bancaria posible por las elevadas tasas de interés”, lamentó el productor.

La situación de los caminos rurales agrava aún más el panorama: la mayoría se encuentra intransitable. “No puedo llegar con la camioneta al campo y apenas logro hacerlo con el tractor. De parte del municipio es muy poco lo que se hizo en materia de obras y mantenimiento”, señaló.
De cara al futuro inmediato, las perspectivas no son alentadoras. Si bien algunos días de sol permitieron una leve mejora, los pronósticos anuncian nuevas lluvias que podrían devolver todo al mismo escenario crítico.
El testimonio de César Amengual, difundido por Bichos de Campo, se suma al de muchos productores de la región que atraviesan una coyuntura similar, mostrando la magnitud de un problema que impacta en la economía local y en la vida de toda la comunidad de 9 de Julio.



