18 julio 2026

Destacan el trabajo de un vecino para recuperar un paraje rural histórico

Mariano Gallo es protagonista de una muy cálida crónica de una muy conocida cuenta de Instagram, @viajandoporlospueblos, que rescata historias particulares de pequeñas localidades y parajes. Destaca que "compró el boliche de un paraje convertido en una tapera, lo restauró y hoy es lo que le da vida al lugar".

LA NOTA

Mariano Gallo siempre soñó con adquirir esta propiedad del paraje El Chajá, ubicado en el partido de 9 de Julio a 4 kilómetros de la Ruta 5, pasaba siempre por la zona y le daba lastima ver el estado que estaba el boliche y el campo. En el año 2019, en sus pasadas, vio el cartel de venta y así como salió de ahí se fue a la inmobiliaria y lo señó.

"No sabes lo que era esto, puertas y ventanas qué no servían más, tierra, animales, y plantas por todos lados. Pero me puse a trabajar prácticamente solo, horas, días y hasta meses, pero lo logré.

Ambienté el lugar con cosas que encontré enterradas acá y otras que me regalaron. Puse unas mesas y arranque, se llevaba todos los fines de semana, así nació el boliche Los Toribios", me cuenta Mariano con gran entusiasmo, mientras me muestra cada "locura" que hizo él en el boliche para ponerlo en valor.

En el paraje solo esta la escuela y el boliche, era posta obligada de arrieros qué venían de Carlos Casares. "las maestras fueron testigos de mi labor, me llamaban el loco, es tan así que cuando terminé, desde la escuela me aplaudían".

En pandemia, como muchos negocios fue una gran pérdida, tuvo que parar de trabajar. "La gente no podía salir, así que tuve que dejar de trabajar, me contagié Covid y me vine a aislar de mi familia acá, fue un placer pasar en este lugar esos días".

Actualmente lo está acomodando para ofrecerlo en alquiler como día de campo. "Noté que la gente está buscando salir al campo un fin de semana o varios días, acá van a encontrar Paz, tranquilidad, naturaleza y animales de granja.

No hay vecinos, tiene un parque hermoso para desenchufarse, ni hablar de los días de lluvia dormir con el techo de chapa".

Al retirarme pude comprender el por qué las maestras lo llamaban "loco" amablemente.

Creo qué necesitamos más de estos locos para poner en valor estos lugares que se fueron perdiendo en nuestro país. Si no hubiera sido por él, este lugar hoy sería una tapera más de todas las que vemos en los pueblos".