3 junio 2026

Índice "Hamburguesa": cómo calificó el peso argentino en el ranking mundial

Para el estudio que elabora la revista The Economist, basado en el popular sandwich de una reconocida cadena, solo el franco suizo está más sobrevaluado que la moneda argentina.

El informe que publica semestralmente en cuatro ciudades del país la revista The Economist, el precio en la Argentina del Big Mac (solo, sin papas y gaseosa) es de $7.300, mientras que en los Estados Unidos el precio del mismo producto es de USD 5,79.

De esta forma, para igualar el precio en ambos países el valor oficial del dólar en la Argentina debería ser de $1.260,79, pero en realidad es de $1.050, por lo que la moneda local está 20,1% sobrevaluada, es decir debería costar menos respecto del dólar.

La moneda más sobrevaluada del mundo, según el índice Big Mac, es el franco suizo, con un 38% de sobrevaluación, resultado de tener la clásica hamburguesa más caro del mundo. Le siguen el peso argentino, con el ya referido 20,1% y el tercer lugar del podio lo ocupa el peso uruguayo, con un 19,3% de sobrevaluación.

Las otras monedas sobrevaluadas, según el índice, son la corona noruega, el euro y el colón de Costa Rica, todos países en que el Big Mac, al tipo de cambio oficial, es más caro que en los Estados Unidos.

Por su parte, en el extremo opuesto, las monedas más subvaluadas del mundo según los cálculos de The Economist, son Taiwán, Indonesia y la India.

Entre los países latinoamericanos se destaca la subvaluación del real brasileño (- 30%), el nuevo sol peruano (-21,8%), los pesos chileno (-21,5) y mexicano (-20,5%) y la moneda colombiana (-10,6%).

Qué es el Índice Big Mac

El Índice Big Mac (IBM) se basa en la teoría de “Paridad de Poder Adquisitivo” desarrollada en el siglo XIX por el economista sueco Gustav Casel, según la cual una moneda está “alineada” con otra si permite comprar una misma canasta de bienes al mismo valor, expresado en cualquiera de las dos monedas.

El IBM, al tomar un bien simple, idéntico en cualquier país del mundo, permite testear la teoría más sencillamente, sin recurrir a índices de precios basados en distintas canastas de consumo.