Hay algo que probablemente Martín Miguel de Güemes nunca imaginó mientras resistía invasiones realistas, organizaba la Guerra Gaucha y mantenía protegido el norte argentino para que el plan libertador de José de San Martín pudiera avanzar: dos siglos después tendría un feriado nacional en su honor, pero en muchos lugares casi nadie se acordaría de hacerle un acto.

Este lunes 15 de junio se cumple el feriado trasladado por el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, una de las figuras más importantes de la independencia argentina. Sin embargo, al menos en 9 de Julio, la fecha parece haber quedado atrapada en una curiosa zona gris de la memoria colectiva: no hay monumento emblemático, no suele haber actos oficiales y, para muchos, es simplemente "ese feriado largo de junio".
La paradoja es llamativa. Güemes fue el hombre que, al frente de sus milicias gauchas, frenó sucesivas invasiones españolas en el norte del actual territorio argentino. Su resistencia fue decisiva para evitar que los realistas avanzaran hacia el centro del país y permitió que San Martín desarrollara la campaña libertadora hacia Chile y Perú. Sin aquella defensa, la historia argentina probablemente habría sido muy distinta.
Durante años, incluso los historiadores señalaron que su figura quedó algo relegada frente a otros grandes próceres nacionales. Recién en las últimas décadas comenzó una fuerte revalorización de su papel en la independencia, al punto de que en 2006 fue declarado Héroe Nacional y en 2016 se incorporó oficialmente el 17 de junio como feriado nacional en su homenaje.
Sin embargo, pareciera que el reconocimiento llegó a medias. Porque mientras San Martín tiene actos, monumentos, plazas, escuelas, discursos y ofrendas florales; Belgrano monopoliza las promesas de lealtad a la bandera; y hasta Sarmiento se asegura cada año su cuota de homenajes escolares, Güemes muchas veces se conforma con regalar un día sin clases y un fin de semana largo.
En ciudades como 9 de Julio, el héroe gaucho parece condenado a una especie de anonimato ceremonial. Todos disfrutan del feriado, pero pocos recuerdan exactamente por qué existe.
Pobre Güemes. Defendió la frontera norte, resistió seis invasiones realistas, murió por la independencia y terminó convirtiéndose, para buena parte de los argentinos, en el prócer más famoso entre los que casi nadie recuerda homenajear.



