Una filtración atribuida a un documento interno del Pentágono encendió la polémica internacional al sugerir que Estados Unidos podría revisar su histórico respaldo a Reino Unido en la disputa por las Islas Malvinas.

La información, difundida por Reuters, plantea que esta eventual postura estaría ligada a tensiones geopolíticas recientes, en particular por el posicionamiento británico frente a acciones militares en Medio Oriente.
La reacción en Londres fue inmediata. Dirigentes del gobierno y de la oposición reafirmaron la soberanía británica sobre las islas, entre ellos la secretaria de Interior Yvette Cooper y el referente opositor Nigel Farage, quienes rechazaron de plano cualquier cambio en el respaldo internacional. El tema también salpicó al primer ministro Keir Starmer, en medio de un clima de creciente tensión diplomática.
En Argentina, la reacción fue más medida. Desde Cancillería se reiteró el rechazo a la postura británica basada en la autodeterminación de los isleños, mientras que el secretario de Relaciones Exteriores, Eduardo Bustamante Quirno, remarcó que se trata de una “situación colonial” vigente desde 1833. Por su parte, el gobierno de Javier Milei mantuvo silencio oficial ante la versión.
En tanto, desde Estados Unidos buscaron bajar el tono. Voceros del Departamento de Defensa señalaron que los documentos filtrados forman parte de análisis internos que contemplan distintos escenarios, pero no implican una decisión concreta. Reafirmaron además que la posición oficial continúa siendo de neutralidad en el conflicto, aunque evitaron dar precisiones sobre eventuales cambios futuros.



