Un insólito operativo encubierto permitió la detención de Fabián Jesús Bravo, conocido como “Gordo Pey”, señalado como el narco más buscado de San Martín. En el procedimiento también fue arrestada su pareja, Joana Giménez.

El despliegue estuvo a cargo de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado, que montó una estrategia poco habitual: dos agentes se disfrazaron de payasos para moverse sin levantar sospechas en la zona donde se ocultaba el sospechoso.
Ambos detenidos quedaron imputados en una causa por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y amenazas agravadas, y fueron puestos a disposición de la Justicia.
La investigación venía avanzando desde principios de abril, cuando en José León Suárez fueron detenidos dos integrantes del entorno directo de Bravo, entre ellos su sobrino Iván Abel Bravo. En ese operativo se secuestraron armas, dinero en efectivo, drogas y un vehículo, lo que permitió profundizar las tareas de inteligencia.
A partir de allí, se conformó una comisión especial que realizó seguimientos, análisis de comunicaciones y movimientos sobre familiares y allegados al prófugo. Los investigadores sabían que el acusado cambiaba constantemente de ubicación, utilizando viviendas temporarias en distintas localidades del conurbano bonaerense como Moreno y General Rodríguez.
Finalmente, lograron establecer que se encontraba en el barrio Martín Fierro junto a su familia. El operativo se activó cuando su pareja salió del domicilio e intentó escapar al advertir la presencia policial, pero fue rápidamente reducida. Luego, los efectivos ingresaron a la vivienda y concretaron la captura de “Gordo Pey”.
Según la investigación, Bravo lideraba una organización criminal con fuerte dominio territorial, sostenido mediante la violencia para controlar la venta de drogas. La banda utilizaba plataformas digitales de difícil rastreo para coordinar sus actividades y operaba con una estructura organizada que incluía distribución, almacenamiento y comercialización de estupefacientes.
La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N° 7 del Departamento Judicial de San Martín, a cargo de Alejandra Maico.



