El Club Atlético Rosario Central quedó en el centro de un fuerte escándalo tras la presentación de una denuncia por presuntos hechos de abuso, amenazas y violencia en una de sus categorías de divisiones inferiores. La institución decidió suspender de manera preventiva las actividades del grupo involucrado y activar su protocolo interno.

El caso se originó a partir de una denuncia anónima radicada ante la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de Santa Fe, que ya interviene en la investigación. Según trascendió, los hechos involucrarían a jugadores de la categoría 2013 y habrían ocurrido tanto en el ámbito del vestuario como en espacios digitales vinculados al equipo.
A través de un comunicado oficial, el club confirmó la interrupción de las actividades y anunció la convocatoria urgente a coordinadores, entrenadores y familias para encuadrar la situación dentro de los mecanismos institucionales correspondientes.
En paralelo, y de acuerdo a versiones surgidas en medios locales, la dirigencia resolvió apartar preventivamente a los jugadores señalados mientras se analizan los hechos denunciados.
La presentación describe situaciones de extrema gravedad, entre ellas presuntas coacciones, agresiones físicas y la toma de imágenes sin consentimiento, además de amenazas relacionadas con la posible difusión de ese material. Parte de estos episodios habría tenido continuidad en grupos de mensajería del equipo.
El clima se tensó aún más en los últimos días, luego de un enfrentamiento entre padres que requirió intervención policial.
Desde el club aseguraron haberse puesto a disposición de las autoridades para colaborar con la investigación y garantizar el esclarecimiento de lo ocurrido, mientras se aguardan definiciones sobre los pasos a seguir en el plano institucional y judicial.



