La cooperativa láctea SanCor solicitó su propia quiebra ante la Justicia, tras más de un año en concurso preventivo y con una deuda que asciende a unos 120 millones de dólares.

La presentación fue realizada en el juzgado que tramita la causa en Rafaela, luego de que la empresa reconociera la imposibilidad de cumplir con un plan de pagos frente a más de 1.500 acreedores.
Desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina señalaron que la decisión se da tras los informes de la sindicatura, el comité de control y la coadministración judicial, que coincidieron en diagnosticar un estado de cesación de pagos, insolvencia general y una situación patrimonial irreversible.
El pedido de quiebra ya había sido impulsado por el gremio en septiembre del año pasado, en el marco de una asamblea extraordinaria, ante el deterioro sostenido de la firma.
Desde el sindicato consideraron que la medida no modifica el cuadro de situación, sino que formaliza una crisis que ya estaba instalada desde hace tiempo y que, según expresaron, había sido negada por la conducción de la empresa.
El proceso abre ahora una etapa de incertidumbre sobre el futuro de la histórica cooperativa y el impacto en sus trabajadores, en una de las industrias clave de la producción alimentaria nacional.



