30 junio 2026

Cuánto hay que ganar para estar entre el 10% más rico en Argentina

Un informe del INDEC puso cifras concretas a una de las preguntas más recurrentes en el actual contexto económico: cuánto necesita ganar un hogar para ubicarse dentro del 10% con mayor poder adquisitivo en el país.

De acuerdo a los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2025, una familia debe percibir más de $3.644.000 mensuales para ingresar al decil más alto de la escala socioeconómica en los principales centros urbanos.

Sin embargo, dentro de ese mismo segmento la desigualdad también es marcada. Mientras el piso comienza en ese nivel, los ingresos pueden alcanzar hasta los $25,9 millones mensuales, con un promedio de $5.621.438, lo que refleja una fuerte dispersión incluso entre los sectores más acomodados.

En términos poblacionales, este grupo está integrado por poco más de un millón de hogares, lo que representa al 10% del total y abarca a más de 3,4 millones de personas.

La comparación con el resto de la pirámide social permite dimensionar la brecha. El noveno decil, inmediatamente inferior, registra ingresos de entre $2.670.000 y $3.644.000, con un promedio de $3.095.222.

En el extremo opuesto, el 10% más pobre de la población presenta ingresos familiares que van desde apenas $3.000 hasta $566.000 mensuales, con un promedio de $374.278, exponiendo la magnitud de la desigualdad existente.

El informe también señala que el ingreso promedio general se ubicó en $1.011.863, aunque con diferencias marcadas según el nivel socioeconómico. Los sectores de menores recursos promedian $351.028, mientras que los sectores medios alcanzan los $940.586. En tanto, los niveles más altos registran ingresos promedio de $2.476.247.

Otro dato relevante es la brecha de género: los varones perciben en promedio $1.191.364, mientras que las mujeres alcanzan los $838.336.

En cuanto al mercado laboral, el ingreso promedio de la población ocupada fue de $1.068.540, con una mediana de $800.000. Entre los asalariados registrados, el ingreso medio asciende a $1.321.353, mientras que los trabajadores no registrados perciben en promedio $651.484.

Respecto a la composición de los ingresos, el 79,2% corresponde a ingresos laborales, mientras que el 20,8% restante proviene de fuentes no laborales, con mayor incidencia en los sectores de menores recursos.

Pese a este escenario, el índice de Gini —que mide la desigualdad— mostró una leve mejora, ubicándose en 0,427 frente al 0,430 registrado en el mismo período del año anterior. No obstante, la distancia entre los extremos de la estructura social se mantiene prácticamente sin cambios, reflejando una persistente concentración de ingresos en los niveles más altos.