La Cámara de Diputados se encamina a aprobar el proyecto de reforma laboral impulsado por el presidente Javier Milei, aunque la iniciativa no quedará convertida en ley en esta instancia, ya que sufrió modificaciones y deberá regresar al Senado de la Nación Argentina para su tratamiento definitivo.

El cambio clave fue la eliminación del artículo 44, que introducía modificaciones en el régimen de licencias laborales, incluyendo descuentos salariales en casos de enfermedad o lesiones. Al suprimirse ese punto respecto del texto aprobado originalmente, el proyecto pierde su sanción definitiva y vuelve a la Cámara alta.
El debate en el recinto se habilitó tras alcanzar el quórum con 131 diputados presentes, gracias al respaldo de bloques dialoguistas y al aporte decisivo de legisladores que responden a gobernadores peronistas y provinciales. Sin esos votos, el oficialismo no hubiese logrado iniciar la sesión.
Entre los mandatarios cuyos espacios aportaron diputados se encuentran Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Marcelo Orrego, Claudio Vidal, Hugo Passalacqua y Raúl Jalil, cuyos representantes resultaron determinantes para inclinar la balanza.
Además de La Libertad Avanza, acompañaron la sesión legisladores de la UCR, el PRO, el MID y fuerzas provinciales. El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, encabezó el debate en un clima de alta tensión política y sindical.
Si bien el oficialismo confía en obtener la media sanción en Diputados, el foco ahora está puesto en el calendario. La intención del Gobierno es que la norma quede definitivamente aprobada antes del 1° de marzo, cuando Milei inaugure el período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación Argentina.
En ese marco, el oficialismo en el Senado ya convocó a un plenario de comisiones para avanzar con el tratamiento y buscar la aprobación en el recinto el próximo viernes 27. Solo entonces la reforma podrá convertirse en ley.
El proyecto, de más de 200 artículos, se estructura en cinco ejes: cambios en modalidades laborales, incentivos para la formalización y creación de empleo, reformas en la justicia laboral para desalentar litigiosidad, modificaciones tributarias acotadas y beneficios fiscales para inversiones medianas.



