En medio de los restos aún humeantes de una construcción arrasada por el fuego, una escena sorprendió a vecinos y bomberos: la imagen de la Virgen de Luján permaneció intacta.

El incendio consumió prácticamente la totalidad de la estructura. Sin embargo, en el lugar donde se encontraba la ermita dedicada a la Virgen, no se registraron daños visibles. Inexplicablemente, la estructura que la contiene resistió las llamas y la intensa temperatura.
Con el correr de las horas, una vez controlado el foco ígneo y cuando el humo comenzó a disiparse, los bomberos pudieron dimensionar lo ocurrido. Entre paredes ennegrecidas, hierros retorcidos y techos derrumbados, la imagen permanecía erguida.

La Virgen resistió el avance del fuego, el calor extremo e incluso la caída de partes de la construcción. Su presencia, inmaculada en medio de la destrucción, fue interpretada por muchos vecinos como una señal de fe y esperanza en medio de la adversidad.
Mientras se investigan las causas del incendio, la imagen intacta se convirtió en símbolo de consuelo para la comunidad, que se acercó al lugar conmovida por lo sucedido.



