18 julio 2026

Inseguridad en el Cementerio: Desvalijaron la florería

Bajo la modalidad de "escruche", delincuentes saquearon el histórico puesto del predio. El hecho reavivó el reclamo por la falta de cámaras de monitoreo, la ausencia de serenos y la necesidad de un patrullaje policial más intensivo en la zona.

El Cementerio Municipal de 9 de Julio volvió a ser escenario de la delincuencia, esta vez golpeando directamente al trabajo diario. En las últimas horas, autores desconocidos ingresaron a la florería del puesto del Cementerio y, tras violentar el lugar, se llevaron absolutamente todo.

El hecho, denunciado formalmente en la Comisaría Local, no solo deja un perjuicio económico total para los responsables del puesto, sino que también deja al descubierto las graves falencias de seguridad que presenta el predio municipal. La modalidad "escruche" —aprovechar la ausencia de moradores o cuidadores para saquear— confirma que el sector es percibido por los delincuentes como una zona desprotegida.

Un reclamo que no puede esperar

No es la primera vez que lectores de La Trocha Digital y vecinos de la zona alzan la voz para exigir soluciones concretas que eviten que el Cementerio siga siendo un blanco fácil. El pedido a las autoridades se centra en tres puntos clave que hoy brillan por su ausencia:

En primer lugar, la falta de cámaras del Centro de Monitoreo vinculadas a la red municipal. Hoy, la falta de registro fílmico en el perímetro y los accesos garantiza la impunidad de quienes operan amparados por la oscuridad.

En segundo término, se reclama la presencia de un sereno municipal dentro del cementerio. La vigilancia física siempre actúa como una barrera disuasoria indispensable para un lugar de tal extensión.

Finalmente, el pedido se extiende a la fuerza policial para que se implemente un patrullaje intensivo en las inmediaciones. La sensación de abandono en la zona durante la noche es total, y se teme que los ataques se repitan.

Mientras la justicia investiga el rastro de lo robado, la comunidad de 9 de Julio espera que este golpe a la florería sea el último y que el municipio tome cartas en el asunto para proteger un espacio que debería ser de paz y respeto, no de saqueos y vandalismo.