El Gobierno nacional oficializó por decreto una reforma integral del sistema de inteligencia que generó fuertes cuestionamientos de la oposición.

A través del DNU 941/25, publicado en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Javier Milei y todo su gabinete en pleno receso del Congreso, se redefinen competencias, se reorganiza la estructura interna y se crean nuevos ámbitos de coordinación. Desde el Ejecutivo sostuvieron que la medida busca modernizar un sistema que, según afirmaron, fue utilizado durante décadas de manera discrecional y opaca.
Uno de los puntos más controvertidos es el fortalecimiento de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que amplía sus facultades y habilita, entre otras atribuciones, que agentes de inteligencia puedan detener personas. El decreto también crea la Dirección Nacional de Ciberseguridad bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, encabezada por Manuel Adorni, y redefine áreas clave del sistema, lo que despertó críticas del kirchnerismo y de otros espacios opositores como la Coalición Cívica, Provincias Unidas y Encuentro Federal.
Según el Gobierno, la reforma apunta a “acotar y clarificar” el rol del sistema de inteligencia, eliminando funciones consideradas impropias y concentrándolo en su misión esencial. En ese marco, la Agencia de Seguridad Nacional pasa a llamarse Agencia Nacional de Contrainteligencia, se reestructura el área de ciberinteligencia y se elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar por superposición de funciones. Desde el Ejecutivo aseguraron que los cambios están alineados con estándares democráticos, mientras la polémica política continúa abierta.



