La madre del nene de cuatro años que fue asesinado por su padre en la localidad bonaerense de Huanguelén había denunciado en dos oportunidades al hombre y solicitado restricciones de acercamiento, pero la Justicia desestimó los planteos. El trágico hecho ocurrió en la madrugada del martes 9 de diciembre, en el partido de Coronel Suárez.

Según informó la agencia Noticias Argentinas, Gustavo Suárez, de 48 años, mató al pequeño Francisco Suárez de un disparo en la cabeza y luego se quitó la vida dentro de un camión estacionado a unos 150 metros de la ruta provincial 60. Antes del ataque, el hombre llamó por teléfono a su ex pareja, Daiana García, para advertirle lo que iba a hacer.
García, quien se desempeña como sargento de la Policía Comunal, dio aviso inmediato a las fuerzas de seguridad para que acudieran al lugar. Al llegar, los efectivos encontraron al padre y al niño con heridas de arma de fuego en la cabeza. El menor aún presentaba signos vitales y fue trasladado de urgencia a un hospital, donde finalmente falleció.
La mujer había acudido en agosto de 2025 ante un juez de paz para solicitar una medida cautelar que impidiera el contacto del hombre con ella y con su hijo, al advertir que el niño corría riesgo. Sin embargo, el magistrado rechazó el pedido al considerar que no existía “un riesgo extremo que torne necesario disponer la suspensión del régimen de comunicación paterno-filial”, aunque sí ordenó “el cese inmediato de los actos de perturbación y/o intimidación” contra el menor.
Lejos de desistir, García volvió a presentar una denuncia el 8 de noviembre ante el Juzgado de Garantías de Bahía Blanca, a cargo del juez Alberto Antonio Manzi. En esa presentación sostuvo que Suárez ejercía amenazas y violencia psicológica, y que utilizaba al niño como “instrumento de manipulación y sometimiento”.
Además, la madre había denunciado que el hombre obligaba al pequeño a insultarla, un dato que refuerza el contexto de violencia previo al desenlace fatal. A pesar de las advertencias, las medidas solicitadas no prosperaron y el caso terminó en un hecho que conmocionó a la comunidad de Huanguelén y volvió a poner en discusión el rol de la Justicia frente a las denuncias por violencia familiar.



