La ciudad de Lincoln pondrá en marcha un servicio gratuito de transporte al cementerio municipal para jubilados, una iniciativa que busca acompañar a los adultos mayores y facilitarles el traslado en un contexto económico que muchas veces les impide costear un viaje en remis para visitar a sus seres queridos; en un ejemplo digno a imitar en 9 de Julio, donde semanas atrás se presentó desde la oposición (LLA) un proyecto de transporte público, del que no se supo nada más por el momento.

El sistema comenzará a funcionar el 2 de noviembre (Día de los Fieles Difuntos) y, a modo de prueba piloto, contará con horarios fijos y paradas en distintos barrios de la ciudad, evitando traslados hacia el centro para acceder al servicio.
La medida también retoma una costumbre arraigada: las tradicionales visitas dominicales al cementerio, que se fueron perdiendo con el tiempo.
La decisión del gobierno linqueño se convierte en un claro ejemplo de sensibilidad y empatía social, priorizando el acompañamiento a los adultos mayores y revalorizando espacios cargados de memoria y afecto.
En 9 de Julio, días atrás, el Bloque de La Libertad Avanza anunció la creación de un servicio de transporte público de pasajeros. Sin embargo, hasta el momento no se han registrado avances ni precisiones sobre su implementación.
Ante esta situación, la experiencia de Lincoln aparece como una referencia concreta y posible para adoptar políticas que realmente respondan a las necesidades de nuestra comunidad.
Garantizar un acceso digno y accesible al cementerio fortalecería el vínculo de los nuevejulienses con sus afectos y tradiciones, además de mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan dificultades de movilidad o limitaciones económicas.
Mirar lo que funciona en ciudades cercanas puede ser el primer paso para avanzar en soluciones tangibles, que pongan en el centro a las personas y su derecho a mantener viva la memoria.



