18 julio 2026

Cuán bien o mal se vive en la Argentina: cuatro claves sobre el desarrollo humano del país

Un reciente informe del centro Fundar, elaborado a partir de datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), analizó el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la Argentina y dejó un balance con luces y sombras.

El país mantiene un nivel superior al promedio mundial y regional, pero perdió posiciones en el ranking internacional y hoy ocupa el puesto 30, lejos de las naciones consideradas más avanzadas.

El IDH combina tres dimensiones centrales —ingreso económico, salud y educación— y permite comparar la calidad de vida entre países. En el caso argentino, los mejores desempeños provienen de los indicadores sociales, mientras que la economía es el principal factor de retroceso.

1. Argentina por encima del promedio mundial y regional

En 2023 el país alcanzó un IDH de 0,865, dentro de la categoría de “desarrollo humano muy alto”. Esa cifra supera tanto la media mundial (0,756) como la latinoamericana (0,783), y lo ubica en un nivel similar al de Uruguay y Hungría. En la región, solo Chile (0,878) se encuentra por encima.

2. El avance se explica más por salud y educación que por la economía

Desde 1990, el IDH argentino pasó de 0,732 a 0,865, un crecimiento del 18%. La mejora se explica sobre todo por la expansión educativa (aumento de años de escolarización esperados de 13 a 19) y el incremento de la esperanza de vida (casi seis años más en tres décadas). En contraste, el componente económico mostró escaso progreso: creció apenas un 9% y está lejos de su mejor nivel, alcanzado en 2011.

3. El país creció menos que otros

Si bien el IDH argentino aumentó en el largo plazo, lo hizo a un ritmo más lento que el de otros países que lo superaron en las últimas décadas. El caso más citado es Corea del Sur, que hasta mediados del siglo XX estaba por debajo en ingresos, educación y salud, pero hoy lo aventaja en todos los indicadores. También lo superaron varias naciones europeas (España, Portugal, Polonia) y asiáticas (Taiwán, Singapur, Hong Kong), además de Chile en la región.

4. Pérdida de posiciones desde los años ’60

Durante buena parte del siglo XX, la Argentina se mantuvo cerca del vigésimo puesto mundial en desarrollo humano. Sin embargo, desde mediados de los ’60 comenzó a perder terreno, en gran medida por su estancamiento económico. Hoy ocupa el puesto 30, y gran parte de esa caída se produjo entre 1985 y 2000. Desde entonces, el país se estabilizó en torno a esa posición, más por el sostén de sus datos sociales que por avances económicos.

En síntesis: la Argentina mantiene indicadores de salud y educación que la colocan por encima de la media regional y mundial, pero su debilidad económica limita el progreso y explica la pérdida de posiciones en el ranking global de desarrollo humano.