18 julio 2026

Tener un perro podría alargar la vida, según estudios científicos

Cada vez más investigaciones confirman que la compañía de un perro no solo suma afecto, sino que también puede mejorar la salud y prolongar la vida.

El vínculo que se genera impacta de forma positiva en el bienestar emocional, físico y social, creando un círculo virtuoso entre la persona y su mascota.

Convivir con un perro modifica rutinas y estimula la actividad física: los paseos, el juego y el movimiento diario favorecen la salud cardiovascular. A nivel emocional, su presencia reduce la ansiedad, la soledad y el estrés, aportando compañía constante y un motivo para empezar cada día.

En el plano social, los perros facilitan la interacción entre personas, ya sea en plazas, caminatas o actividades comunitarias, fortaleciendo el sentido de pertenencia y reduciendo el aislamiento.

En familias con niños, fomentan valores como la responsabilidad, la empatía y el respeto por otros seres vivos, además de promover el juego activo y el contacto con la naturaleza. Para los adultos mayores, son un estímulo para mantenerse activos, mantener horarios y sentirse útiles.

Si bien no existe una fórmula mágica para vivir más años, compartir la vida con un perro puede aportar más movimiento, propósito y amor al día a día, con beneficios recíprocos para ambos.