1 julio 2022

Preservativo vaginal: el 80% de las jóvenes que lo probaron lo volvería a usar

Una encuesta reveló la alta aceptabilidad del método. El 96% de las consultadas dijo que lo recomendaría y el 98% consideró que debe ser incorporado como política pública.

Una investigación reveló la alta aceptabilidad del preservativo vaginal entre las mujeres que lo usaron para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

El informe fue impulsado por la Coordinación Salud Sexual, VIH e ITS del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires en asociación con la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la Salud Sexual y Reproductiva (RedNac) y otras organizaciones de la sociedad civil.

La investigación, que contó con la participación de mujeres de entre 16 y 29 años del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), reveló que existe una alta aceptabilidad del preservativo vaginal.

En este sentido, del informe se desprende que el 80% de las personas que lo probaron lo volvería a usar y el 97% manifestó que su pareja sexual aceptó su uso.

Además, dio cuenta que el 96% de las mujeres lo recomendaría y el 98% consideró que debe ser incorporado como política pública.

“El preservativo vaginal es un método que cubre un antiguo reclamo de mujeres a tener acceso a métodos que controlamos las propias mujeres. Es muy positivo esta alta aceptabilidad”, aseguró Mabel Bianco, presidenta de FEIM.

En este marco, las encuestadas que calificaron la experiencia de uso como “muy buena” consideraron que su beneficio radica en que puede ser autoadministrado por las personas con vulva y que el cuidado no dependería de otra persona sino del “ejercicio de la propia autonomía”.

Si bien el 68% refirió dificultades la primera vez que intentaron colocarlo, cuando posteriormente lo usaron en relaciones sexuales, este porcentaje se redujo al 36% y el 35% consideró que fue muy fácil o fácil su colocación.

Con respecto a los lugares adecuados para la distribución de los preservativos vaginales, las encuestadas identificaron a los colegios secundarios, los centros de salud (CeSAC), hospitales y aunque plantearon la posibilidad de acceder libremente, como sucede con los preservativos para penes, el 90% de las participantes esgrimió que es necesario que se los acompañe de un instructivo con información sobre el uso correcto.

El informe concluyó que la aceptación de este método está íntimamente relacionada con el ejercicio de su uso y que los resultados muestran que las dificultades en la colocación disminuyen a medida que aumenta el tiempo de práctica y la exploración en el propio cuerpo.

También llamado preservativo interno o preservativo femenino, es un método anticonceptivo que protege contra el embarazo no intencional, el VIH y otras ITS. Se trata de una funda delgada y resistente con dos anillos blandos, uno en cada extremo. Un anillo se coloca internamente (dentro de la vagina), mientras que el otro, cuyo extremo es abierto para permitir la penetración, queda afuera y cubre los genitales externos.

A diferencia del látex, que se utiliza para fabricar la mayoría de los preservativos masculinos, los preservativos vaginales están hechos de otros materiales, como el nitrilo o el poliuretano. Los insumos donados por UNFPA son de nitrilo: se trata del único condón femenino que está fabricado con ese material.

“En un contexto atravesado por los cuestionamientos feministas a las políticas de salud, FEIM entiende que facilitar el acceso a los preservativos (vaginales) es una estrategia clave debido a que les otorga poder de decisión y una mayor autonomía en relación con su salud sexual a mujeres y niñas”, indicaron desde esa Fundación.