28 julio 2021

Pesar en la comunidad por la pérdida de otra joven vida

En la tarde de hoy, otra triste noticia relacionada con el despiadado avance de la pandemia de Coronavirus llenó de congoja a toda la comunidad de Nueve de Julio.


Víctima de este virus que sigue provocando dolor y angustia, falleció a los 48 años de edad (recientemente cumplidos el 31 de mayo) el convecino Jorge Fabián Prado, a quien todos conocían por el apodo que se había ganado a partir de las actividades que desarrolló a lo largo de toda su vida: disc jockey, operador y sonidista: “DJ Tatoo”.

Fabián había comenzado desde muy joven su transitar por las antiguas bandejas de vinilo, y poco a poco esa pasión por la música fue convirtiendo a la misma en su medio de vida, primero como operador en distintas emisoras radiales de la ciudad, luego como disc jockey en boliches bailables y fiestas particulares –donde se destacó por saber siempre animar una pista de principio a fin-, y finalmente como sonidista de la Municipalidad de Nueve de Julio.

Esta última actividad, que desempeñó hasta sus últimos días fue la que lo hizo más conocido y popular, ya que no había acto oficial en el que no estuviera presente, siempre, absolutamente siempre, con la mejor predisposición para realizar su tarea, “tirando cables” de sonido o luces, buscando la perfección en cada detalle acústico con esa sana obsesión que tienen quienes aman su trabajo; pero también llevando sillas, arrimando un vaso de agua o completando lo que hiciera falta para que cualquier evento fuera el mejor, el más prolijo, sin detalles ni objeciones.

Su animación en la previa de las maratones, en las recordadas peatonales de verano y en cuanto festival organizara el municipio llevarán consigo el sello de su profesionalismo y su hombría de bien.

Solícito a cumplir con cualquier requerimiento, siempre, por más ajetreada que fuera su tarea, guardaba unos minutos para saludar amablemente a todo el mundo y hasta para hablar de la vida y analizar cada uno de sus aspectos, calculando el tiempo justo para “enganchar” la siguiente canción.

Combinó este compromiso con su trabajo con un gran sentido de la amistad, compartiendo largas mesas de amigos y tertulias con sus colegas, donde no faltaban repetidas anécdotas de algún que otro “accidente” laboral, esos impredecibles que nunca faltan.
En su vida particular fue un hombre de bien, sumamente sacrificado para que nada faltara en su familia, y especialmente a su hija, a quien amaba profunda y expresivamente y era uno de sus grandes orgullos.

Como lamentablemente a tantos otros vecinos, esta cruda enfermedad lo sorprendió, y en apenas un par de semanas le ganó una pulseada que hace lamentar su joven pérdida.
Se ha ido otro gran hombre, el gran “Tatoo”, tan “cabrón” como ocurrente, servicial, dispuesto y amante de la música, que seguramente era esperado en algún rincón del cielo por otros disc jockeys que fueron sus maestros, como reconocía siempre con orgullo.
Queda como consuelo su figura siempre presente, siempre al pie del cañón como un gran trabajador y como un gran amigo.

Que en paz descanses, querido Fabián.