8 diciembre 2021

Científicos del Conicet advierten sobre la pérdidas de especies

Un grupo de expertos argentinos analizó la población mundial de abejas, de acuerdo a datos y censos, y encontró que decrece el número de especies.

Por sus servicios medioambientales, las abejas se convirtieron en un “termómetro” de la salud general de los ambientes naturales y productivos.

En este sentido, su polinización es esencial para la reproducción de cientos de miles de especies de plantas y también son fundamentales para la productividad de alrededor del 85 por ciento de los cultivos.

De esta forma, un grupo de científicos del Conicet se preguntó sobre el estado de situación de la población mundial del abejas.

Su investigación, publicada hoy en “One Earth” (una revista de “Cell Press”), cuyos autores pertenecen al Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma y Conicet- Uncoma), concluye, a partir de la revisión de datos públicos sobre abejas colectadas o avistadas entre 1946 y 2015 en todo el mundo, que el número promedio de especies de este grupo de insectos polinizadores a nivel global parece estar en descenso desde los años ‘90.

“Pese a la ausencia de un monitoreo sistemático a nivel mundial sobre la situación de las abejas, descubrimos una fuente de datos alternativa para responder la pregunta que nos interesaba contestar”, señala Marcelo Aizen, uno de los dos autores del trabajo.

Para evitar los problemas generados por la insuficiencia de datos, sobre todo en ciertos años, y la disparidad en la cantidad de observaciones registradas para diferentes períodos, los investigadores agruparon los registros en siete grandes intervalos de tiempo (1946-1955; 1956.1965; 1966-1975; 1976-1985; 1986-1995, 1996-2005 y 2006-2015) y se valieron de herramientas estadísticas para poder obtener grandes promedios.

“Lo que encontramos es que a pese de que el número de registros anuales de abejas viene en aumento desde mediados del siglo XX, el promedio de especies decrece a partir de los años ´90, tal como se esperaría si las poblaciones de este insectos estuvieran en declive”, agrega Eduardo Zattara, primer autor del trabajo.

Por su parte, los científicos aclararon que en los lugares sobre los que se cuenta con mayor cantidad datos, como en Estados Unidos, la tendencia en la declinación de especies de abejas se ve con mayor claridad. En las regiones para las que existen menos registros, la tendencia es menos nítida.

HIPÓTESIS

De acuerdo a las inferencias científicas, “la declinación que detectamos en la biodiversidad de abejas a partir de los años ’90 parece coincidir con el hecho de que es un momento en el que se generaliza un modelo global económico y productivo, que lleva, entre otras cosas, a la homogenización de las prácticas agrícolas en todo el mundo, así como a un crecimiento del comercio internacional.

Esta situación implica tres grandes fenómenos:

1) Reemplazo de áreas naturales o paisajes heterogéneos por zonas agrícolas de cultivo intensivo, que afectan profundamente las posibilidades de supervivencias de las especies silvestres

2) La introducción intencional y no intencional de especies exóticas invasoras, a través del comercio internacional, que avanzan en perjuicio de la flora y la fauna nativa, con consecuencias negativas incluso en aquellas áreas que se pretende mantener preservadas.

3) El cambio climático global que, al alterar la estacionalidad, afecta la sintonía que tienen las poblaciones naturales de insectos con la plantas.