22 enero 2021

La ciudad perdió a otro de sus personajes más queridos: Marcelo Gentile


Tras permanecer internado por espacio de varias semanas, y al no poder superar una afección respiratoria, esta noche se conoció el deceso de Marcelo Gentile, un apreciado vecino, amigo de todos, servicial y atento, que siempre estaba a disposición de quien lo solicitara.


 

 


Lunes 11 de enero de 2021.

Lamentablemente, en las últimas horas se conoció el deceso de Marcelo J. Enrique Gentile, quien hace exactamente un mes había arribado a sus jóvenes 50 años; y semanas atrás, producto de una descompensación, debió ser internado.
Marcelito, como todos cariñosamente le decían, era un servicial, atento y respetuoso vecino que incansablemente transitaba las calles de la ciudad cumpliendo el servicio de mandadero, pero entre trámite y trámite, detenía pacientemente su tiempo para conversar con todos y cada una de sus innumerables amistades, a las que además, siempre se ofrecía solidariamente a ayudar para completar cualquier trámite.
“Perita”, como también le decían sus allegados, conocía todos y cada uno de los vericuetos de los trámites bancarios, el pago de impuestos atrasados y cada una de las oficinas en las que se podía solucionar cualquier inconveniente de este tipo; y todo lo resolvía con celeridad, responsabilidad y sin esperar nada a cambio.
Conocía también todos y cada uno de los acontecimientos de la ciudad, ya que su permanente andar por las calles nuevejulienses lo hacía estar muy informado, y a la vez convertirse en un informante de distintos medios de comunicación al observar a su paso un accidente, una emergencia o un hecho curioso.
Largas horas de colas para completar sus trámites eran amenizadas con largas y animadas charlas, donde no faltaba alguna referencia al Club de sus amores, Boca Juniors y a su querido 9 de Julio.



Con Marcelo se va otro de los personajes netamente populares, como tantos otros que han partido, algunos de ellos recientemente, y que vamos a extrañar.
Será raro no verlo en su bici, con andar cansino y desafiando todo tipo de climas, con su “bandolera” cargada de papeles y un ancho portafolios con trámites para cada uno de sus amigos.
Un silencio profundo y penoso invadirá las calles al faltar su voz fuerte y grave; pero seguramente quedará el recuerdo eterno de un muchacho tan sencillo como bueno, abocado plenamente a una solidaridad que le hizo ganar muchas amistades que hoy lloran su pronta partida.