10 abril 2021

WhatsApp, el aliado de las tareas en la escuela virtual


En 9 de cada 10 escuelas primarias públicas del país es la más usada por docentes para comunicarse con sus alumnos. Y el celular compartido, el dispositivo más frecuente.

Viernes, 7 de agosto de 2020.

No depende de la calidad de la conectividad -ni de si hay o no WiFi, porque según el plan con el que se cuente ni siquiera consume datos- y se convirtió en el gran aliado de los docentes para comunicarse con sus alumnos en cuarentena. Desde que no hay clases presenciales, en 9 de cada 10 escuelas primarias públicas urbanas del país se usa WhatsApp como la principal herramienta para proponer tareas.

Así de contundente es el dato que se desprende de una encuesta nacional a familias realizada por el Observatorio Argentinos por la Educación: el dispositivo preferido para las actividades escolares es el teléfono móvil, y en muchas casas es el único con el que se cuenta para acceder a la virtualidad en la educación.

Según el informe Dispositivos y medios de comunicación para mantener el vínculo pedagógico en cuarentena, firmado por Mariano Narodowski, Víctor Volman y Federico Braga, el Whatsapp es el más elegido: el 92,2% de las escuelas lo utilizan; un 80% de las instituciones usan “siempre” esa app y el resto, “a veces”. Los archivos enviados por los docentes -en PDF o word- son usados casi en el 90% de los establecimientos.

Más de la mitad de los alumnos usan sólo el teléfono celular como dispositivo para aprender: el 56,1% de los chicos de primaria, sigue el estudio. Y seis de cada diez escuelas recurren a libros de texto (62,6%) o a cuadernillos y fotocopias (61,3%) para proponer tareas. Cuatro de cada diez escuelas (40,5%) usan cuadernillos impresos por el gobierno. Las redes sociales (30,3%) y los sitios web o plataformas educativas gubernamentales (39,8%) son medios menos utilizados.

Un 12,2% de los estudiantes utilizan exclusivamente una notebook, PC o tablet para realizar sus deberes o tener clases. El 21,4% combina la utilización de un teléfono y de una notebook, PC o tablet para sus actividades, respondieron las familias con alumnos en primarias públicas urbanas.  El 72,4% de las familias encuestadas reporta que los alumnos utilizan dispositivos de uso común (compartido con otras personas).

Solo uno de cada cinco estudiantes de primaria usa dispositivos propios. Por otro lado, un 8,1% de los alumnos no hacen uso de ningún dispositivo tecnológico.  Conectados.  Seis de cada diez familias reportaron tener un servicio de internet poco adecuado o inadecuado para fines pedagógicos. Solo el 42,7% considera que la calidad de su conexión es “adecuada” para hacer las tareas escolares. Este dato resulta clave: sin conectividad peligra la continuidad pedagógica, según la encuesta nacional que dio a conocer el Ministerio de Educación la semana pasada.

Para Fabio Tarasow, coordinador académico del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías de Flacso, “las diversas tecnologías utilizadas demuestran una respuesta variada y creativa al cierre de los espacios físicos escolares”.

Pero para el experto, “el uso de WhatsApp como aliado para sostener el vínculo entre docentes y familias limita la posibilidad de reconstruir la complejidad de las relaciones pedagógicas”, advierte. “Dejan de lado otros aspectos también fundamentales del vínculo como la contención, el seguimiento, la retroalimentación”.

El uso de celulares, que son compartidos con el resto de la familia, “no sólo mediatiza el vínculo a través de padres, madres o tutores, sino que es un indicador de las pocas posibilidades de acceder a clases sincrónicas”, apunta María Cristina Gómez, directora de la Red de Educadores Innovadores.  Si se tiene en cuenta que 9 de cada 10 de quienes acompañan las tareas en casa son las madres -y el 80% de las docentes son mujeres, según los datos del Ministerio de Educación nacional-, la continuidad pedagógica se da casi exclusivamente gracias a ellas.

“Con esta investigación se corrobora la hipótesis de que la pandemia está profundizando las desigualdades educativas. Hay que reducir las brechas digitales para reducir las desigualdades educativas. Ahora y para siempre, tecnología y pedagogía son y serán uno, un ensamble de prácticas docentes en el aula y en línea”, concluye Alejandro Artopoulos, director de investigación y desarrollo del Centro de Innovación Pedagógica de UDESA.

 

Fuente: Diario Perfil