15 mayo 2021

Se acerca un futuro sin dinero en efectivo

El coronavirus está acelerando el cambio hacia un futuro sin dinero en efectivo, haciendo que los comerciantes realicen nuevos cálculos y enriqueciendo la industria de los pagos digitales.

Sábado, 11 de julio de 2020

El temor ante la transmisión de la enfermedad ha hecho que los consumidores reconsideren la forma en que compran y pagan. Muchos comercios, y sobre todo restaurantes, prefieren las transacciones digitales al efectivo para reducir la exposición de sus empleados al virus. El banco central de China esterilizaba los billetes en las regiones afectadas por el virus. Y desde India hasta Suiza, pasando por Kenia, los gobiernos y las Naciones Unidas están promoviendo los pagos sin el uso de dinero en efectivo por razones de salud pública.

“Es hora de cambiar las monedas por tarjetas de pago, las cuales son más seguras para contener el coronavirus”, escribió en Twitter Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión Europea para los servicios financieros, cuando Europa impuso las cuarentenas.

Las empresas de procesamiento y pagos como PayPal (cuyas acciones subieron cerca del 55 por ciento este año) y Adyen, con sede en los Países Bajos (que subieron un 72 por ciento), también esperan obtener beneficios. Lo mismo sucedió con las compañías encargadas de prevención de fraudes y análisis de datos y las empresas que permiten que los vendedores acepten pagos con tarjeta.

Las empresas de tarjetas no revelan cuáles son sus ganancias por comisiones, pero Jorgensen, de RBR, señaló que era probable que los emisores obtuvieran una ganancia muy buena. El año pasado, la Comisión Europea impuso un límite del 0,2 por ciento a las comisiones de intercambio en Europa para transacciones con tarjetas de débito y del 0,3 por ciento para transacciones con tarjetas de crédito después de una batalla legal con Visa y Mastercard. Pero el creciente volumen de compras sin dinero en efectivo ayuda a compensar el déficit, señaló.

No existe evidencia médica de que el dinero transmita el virus. Sin embargo, “las percepciones de que el dinero pueda propagar los patógenos podrían cambiar el comportamiento de pago por parte de los usuarios y de las empresas”, afirmó el Banco de Pagos Internacionales en un estudio reciente sobre el efecto del COVID-19 en el uso del dinero en efectivo.

Las autoridades que gestionan las divisas del mundo afirman que son muchos los peligros de eliminar por completo el efectivo. En la Suecia de los avances tecnológicos, el dinero en efectivo ha estado desapareciendo tan rápido que el Parlamento y el Banco Central les pidieron a los bancos comerciales que mantuvieran en circulación los billetes y las monedas mientras se determinaba lo que implicaría un futuro sin dinero en efectivo.

Las organizaciones de consumidores advierten que la gente vulnerable corre el peligro de ser marginada. Muchas personas de bajos ingresos y pensionadas, así como algunos inmigrantes y personas con discapacidades, tienen poco o nulo acceso a los pagos electrónicos y son excluidos cada vez más a medida que los bancos hacen recortes en cajeros automáticos y servicios de atención al cliente.

Los bancos centrales están analizando si las monedas electrónicas pueden remplazar al dinero en efectivo. El Banco de Suecia está probando la versión piloto de una corona digital, o electrónica, que podría conservar las funciones de una moneda respaldada por el Estado.

En algunas economías, el efectivo todavía es importante porque sigue proporcionando un beneficio y una utilidad”, señaló John Velissarios, de Accenture, misma que está ayudando a gestionar el proyecto del Banco de Suecia. “Ahí es donde se torna interesante el concepto de algunas cosas como el dinero digital del banco central”.

Aunque falta mucho para que existan euros y dólares virtuales, es poco probable que haya un retroceso en el cambio de actitud sobre el dinero en efectivo como resultado de la pandemia.

“El efectivo no va a desaparecer”, comentó Jorgensen. “Pero seguirá disminuyendo… y el COVID está acelerando esa tendencia”.

Resumen extraido de: The New York Times Company