3 febrero 2023

SI NOS RENOVAMOS, VOTAMOS TODOS

La Justicia Electoral renovó el software informático que usa para los padrones. La modificación promete mejorar la organización de los comicios, depurar errores y el uso a futuro de datos biométricos.

 

Domingo 30 de setiembre de 2018.

Las elecciones del año próximo están a la vuelta de la esquina, y mientras la política se esfuerza por negarlo, la Justicia Electoral avanza con cambios de impacto en el acto comicial. La Cámara Nacional Electoral aplicó en las últimas semanas una reforma sobre el vetusto software informático con el que históricamente se arma el padrón, se eligen los circuitos de votación, las autoridades y con el que, en definitiva, se determina quién tiene o no derecho a votar.

El sistema, que data de los ‘90 y que fue emparchado en varias ocasiones para que no colapse, empezó a ser modernizado hace una semana, con la inclusión de un nuevo programa informático que promete ventajas operativas, de precisión y transparencia, pero que, además, guarda un recurso que la Cámara ya probó y que planea implementar en todo el país: la identificación de los votantes el día de la elección mediante datos biométricos; sin DNI, únicamente con la huella dactilar.

El nuevo programa informático, denominado Sistema de Gestión Electoral (SGE), reemplazó al usado durante estos años para la actualización del Registro Nacional de Electores (RNE), que se nu-tre de novedades que vienen del Registro Nacional de las Personas -como cambios de domicilios, fallecimientos o nuevos DNI- y otros organismos, y que luego genera los padrones de los comicios nacionales, provinciales y municipales.

“Lo que estamos cambiando es el sistema informático que utiliza la Cámara Nacional Electoral y toda la Justicia Electoral para la actualización de los datos”, afirma a La Tecla el secretario de Actuación Electoral de la Cámara, Sebastián Schimmel.

Pero el flamante software, además de actualizaciones y depuraciones, producirá resultados. Según Schimmel el SGE “va a ayudar mucho” para acercar el lugar de votación al ciudadano, ya que cuenta con un método mejorado de georreferenciación de los establecimientos de votación. Así se evitarán conflictos que se dan en grandes ciudades, donde los circuitos electorales fueron actualizados por última vez en el retorno de la democracia. En la práctica, el sistema buscará la escuela de votación más cercana al vecino. Y eso modificará los lugares respecto a donde muchos sufragaron en 2017.

Pero, además, ajustará la selección de autoridades de mesa, que se realiza aleatoriamente, aunque con algunos parámetros (edad, nivel educativo y profesión). “Con este sistema tenemos información actualizada y no caeremos siempre en los mismos ciudadanos que cumplen las condiciones establecidas por la ley”, afirma Schimmel.

El cambio de sistema ya superó la migración de los datos al SGE. Antes se realizaron capacitaciones y se en-tregaron instructivos en los juzgados electorales de todo el país. La idea busca mejorar los comicios en 2019, pero también apunta a poder aplicar, en un futuro, los datos biométricos, para sepultar lo que en la Cámara consideran el mito de “alguien votó con mi DNI”.