2 febrero 2023

ES EL DÍA MUNDIAL CONTRA LA HEPATITIS

Sábado 28 de julio de 2018.

Las hepatitis B y C son enfermedades inflamatorias graves que afectan al hígado de más de 325 millones de personas de todo el mundo al año. Su fuerza infecciosa es la causante del cáncer hepático que se cobra cada año la vida de 1,34 millones de seres humanos, y este 28 de julio la Organización Mundial de la Salud trata de concienciar sobre el peligro que suponen y lo importante que es en estos tipos de hepatitis vírica un rápido diagnóstico y tratamiento. Lo hace celebrando el Día Mundial contra la Hepatitis.

Pese a que existen virus de tipo A, B, C, D y E, los catalogados como B y C son los más graves. Se estima que hay 257 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis B. De hecho en 2015, el último año del que tiene cifras la OMS, este virus se cobró la vida de 887.000 personas pese a que desde 1982 se dispone de una vacuna contra él que cuenta con una eficacia del 95%
Pese a la cobertura que da la vacuna, esta hepatitis sigue representando un riesgo laboral grave para los profesionales sanitarios ya que su contagio se trasmite por el contacto con la sangre u otros líquidos corporales de la persona infectada. Además, la prevención se complica por la resistencia del virus, que es capaz de sobrevivir hasta siete días fuera del organismo pudiendo causar durante este tiempo una infección en el hígado si penetra en una persona no vacunada.

La hepatitis B azota sobre todo a la población del Pacífico Occidental, donde un 6,2% de la población adulta la padece, y a África, donde están infectados un 6,1% de los adultos.

Por su parte la hepatitis C afecta a 71 millones de personas en el mundo, de las que gran parte se prevé que desarrollarán cirrosis o cáncer de hígado en el futuro. Esta variante del virus, que se cobra la vida de 399.000 personas cada año, se transmite únicamente a través de la sangre, por lo que la mayoría de infecciones se producen por exposición a pequeñas cantidades de este líquido durante el consumo de drogas inyectables.

Pese a tener un contagio más difícil que la de tipo B, la hepatitis C (VCH) es muy peligrosa, sobre todo por su naturaleza asintomática, lo que dificulta el diagnóstico en la fase aguda. Además, muchas veces la infección cónica por VCH también quedan sin diagnosticar porque se mantiene asintomática hasta décadas después de ser adquirida, cuando aparecen síntomas secundarios al daño hepático grave.

El virus de la hepatitis C es prevalente en todo el mundo, aunque las regiones más afectadas son el Mediterráneo Oriental y Europa, con una prevalencia del 2,3% y del 1,5% respectivamente.