18 mayo 2022

Trenque Lauquen: PERRO CON "POCAS PULGAS"

Jueves 3 de julio de 2017.
Una situación singular se suscitó ayer a la mañana en una vivienda de la ciudad de Trenque Lauquen. Un perro mestizo de respetable tamaño mantuvo a una familia prácticamente sitiada: no dejaba salir a nadie.
La casa tiene –explicaron en el cuartel de Bomberos- un pasillo lateral que da al patio trasero. Allí apareció, poco después de las 9, el perro que se mostraba agresivo apenas la dueña de casa o los chicos querían salir. La mujer intentó primero pedir ayuda a través de una ventana que da al frente, pero apenas el perro la escuchaba, se plantaba enfrente mostrando los dientes. Ya la situación se prolongaba, el animal no parecía tener intenciones de levantar el asedio y entonces se comunicaron con la Policía que a su vez informó lo que pasaba a Contralor General. Así fue que llegaron hasta la vivienda de la calle Moreno policías e inspectores. Pero al perro no le importaron los uniformes, desobedeció órdenes y no se dejó engatusar por algún “picho, picho…”. Seguía agresivo, la familia adentro y los convocados afuera ya sin saber qué hacer. Hasta que todos coincidieron “Y… llamen a los bomberos.”
El pedido no era el más común para los voluntarios que se manieron de un lazo especial y tres bomberos a cargo de Tomás Bruzzón salieron en la unidad de rescate.
En el lugar y tal como lo habían hecho policías y “zorros”, trataron de convencer al perro – que con todo el movimiento estaba todavía más nervioso- para que depusiera su actitud belicosa, pero no tuvieron éxito ni podían acercarse para enlazarlo.
Finalmente, por una casa vecina, pasaron hasta el tapial del patio de la casa sitiada. Cuando el perro los escuchó, corrió desde el pasillo y se acercó a la divisoria atropellando enfurecido. Fue entonces cuando al acercarse, bajó la guardia y el lazo hábilmente tirado por los voluntarios, se cerró sobre él y lograron inmovilizarlo y subirlo a la caja de un móvil de Contralor para llevarlo, bien sujeto, hasta el Centro de Zoonosis, en la calle Urquiza donde lo sedaron para poder bajarlo, someterlo a una revisación y decidir qué hacer con él.
Se trata de un episodio atípico, pero se suma a la ya muy larga lista de problemas y complicaciones que deriva de una población canina que se ha ido de las manos de todos.
Crédito: La Opinión