20 septiembre 2021

EL LARGO DERROTERO DE UN SIMBOLO

 

Jueves 23 de febrero de 2017.

Los más chicos lo conocen a partir de su última denominación “oficial”. El simpático apodo de “Bondi.Com”, animó todas y cada una de las “Peatonales” que hasta hace poco tiempo se realizaban en el centro de la ciudad, entregándole a los niños que no contaban con un fácil acceso a la tecnología la posibilidad de llegar al maravilloso mundo virtual.
Paralelamente, muchos adultos mayores “lo volvieron a conocer” en este nuevo rol de colectivo tecnológico que recorría barrios y localidades brindando cursos de computación a nuestros abuelos sin advertir que sobre ese mismo chasis, años atrás, habían vivido alguno de sus más largos y felices viajes de la juventud.
Es que este viejo ómnibus modelo 1969 es parte de la comunidad nuevejuliense desde tiempos muy remotos. Llegó a la misma, según pudimos averiguar a través de un memorioso, en 1981, cuando fue adquirido por la gestión del entonces Intendente Municipal, Francisco Porthé; y con unos cuantos kilómetros encima, ya que era un integrante más de la flota de la (por aquellos tiempos) importante y prestigiosa “Empresa Liniers”.

Desde hace 54 años no ha hecho más que servir a la comunidad; primero como “Omnibus Municipal”, quizás el primero en la historia del municipio, realizando innumerables viajes turísticos, para atención de la salud, y hasta viajes de promociones de egresados.

¿Qué nuevejuliense mayor de 40 años no ha viajado alguna vez en “La Batata”, su primer y también simpático apodo, al grito pelado de “Chofer, chofer, apure ese motor, que en esta catramina nos morimos de calor…”?
Claro que no siempre fue “catramina”. Como todo vehículo, alguna vez fue moderno, solo que la tecnología siempre corrió más rápido que la posibilidad de renovar el transporte, y así parecía “viejo” a pocos años de su uso.

En la década del '90 fue el transporte que llevó al Coro Polifónico Ciudad de 9 de Julio por toda la provincia, cumpliendo fielmente con los recorridos, a excepción de una sola oportunidad, en la lejana Guaminí, donde sufrió una avería, según dicen recordar integrantes de la agrupación.

Después de pasar al ostracismo por algunos años, olvidado y con el óxido ganando terreno sobre su superficie; en 2010 comenzó a ser recuperado, se reparó su motor, y en 2011 salió a las pistas nuevamente con la nueva función de “aula virtual móvil”.
Pasaron los años e Internet ganó tanto terreno que el acceso a la tecnología fue un poco más sencillo –lamentablemente, aún no para todos; aunque esto sin olvidar otras necesidades más prioritarias-, y sus recorridos se fueron haciendo cada vez más cortos.
Así pasó a una nueva etapa de retiro por un tiempo en un rincón de la playa de estacionamiento de la Terminal de Omnibus de nuestra ciudad, a la espera de que llegue un sucesor, un nuevo “Bondi” tecnológico más pequeño y actual en el que se estaría trabajando.

Pero como si su sentido de pertenencia a la comunidad y su vocación de servicio nunca pudieran apagarse, la vieja y vetusta “Batata” encontró un nuevo rol que nos causó una grata sorpresa a todos.
Desde hace unas semanas, y como testimonian las fotografías, se ha convertido en una casilla de obra para los operarios municipales que trabajan en la ejecución de desagües pluviales para Ciudad Nueva, dejando de lado su beneficio jubilatorio tan bien ganado, para volver a servir a la comunidad dentro de sus cada vez más limitadas posibilidades.

Allí está una vez más, estoico, el otrora imponente micro municipal; “La Batata” de tantos kilómetros felices; “El Bondi.Com” que llevó nuevos conocimientos a abuelos y nietos por partes iguales; un verdadero símbolo de nuestra comunidad que como tal, prefiere morir de pie.