9 agosto 2022

LO QUE VALE ES LA INTENCIÓN

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Viernes 21 de octubre de 2016.

Otra restauración polémica: el niño Jesús que parece Maggie Simpson. La hizo un artista en Canadá y desató críticas y bromas.

La cabeza de un Niño Jesús restaurada de forma casera por falta de presupuesto generó gran polémica en Canadá. La controvertida restauración, que recuerda a la del Ecce Homo de Borja, tuvo lugar en una iglesia católica de Sabury (en Ontario) y la llevó a cabo un artista local, que decidió usar arcilla para recomponer la cabeza de la figura religiosa. El resultado no fue el esperado.

Las acciones vandálicas habían terminado por decapitar una estatua de piedra de la Virgen María y el Niño Jesús en la iglesia Ste Anne des Pins, informa The Guardian. Gérard Lajeunesse, el párroco, pretendía restaurar la cabeza del Niño Jesús pero los problemas de presupuesto (costaba más de 7.600 dólares) se lo impedían. Hasta que un artista local llamado Heatger Wise se propuso para recomponer la cabeza perdida porque la imagen descabezada le generaba tristeza.

Pero sus buenas intenciones no fueron suficientes. Wise, que nunca había trabajado con piedra (material del que estaba hecha la estatua de manera originaria), decidió reconstruir la cabeza con arcilla naranja y el resultado no fue el esperado porque el color de la arcilla contrasta con el resto de la obra y porque algunos no le encuentran el parecido con la imagen inicial.

Las críticas de los feligreses al ver la “obra de arte” sobrepasó las fronteras. Y la crítica fue más allá del uso de arcilla, ya que incluso algunos medios locales ironizaron sobre si el nuevo Niño Jesús se parecía a Maggie Simpson.

Y los memes no podían faltar:

La imagen ya dio la vuelta al mundo y son muchos los que comparan el Niño Jesús con el del famoso Ecce Homo de Borja en el que una aficionada a la pintura intentó arreglar la obra. En ese caso la pintura no se veía del todo bien: la pintura estaba algo descascarada y se le notaba el paso del tiempo. Hasta que una anciana decidió hacerle un favor a la comunidad y se lanzó, por su cuenta, a restaurarla. El resultado: dejó prácticamente destruido una obra del siglo XIX que estaba en un santuario de la localidad española de Borja, Zaragoza.

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La restauración del Ecce Homo.

 

Fuente: La Vanguardia.