19 agosto 2022

ASTENIA PRIMAVERAL Y CANSANCIO

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Viernes 12 de setiembre de 2016.

La llegada de la primavera es inminente y si bien es una de las épocas del año más agradables también trae inconvenientes en la salud de más de la mitad de la población mundial que se ve afectada por esta estación.
Si bien las alergias estacionales son uno de los grandes problemas, en la mayoría de los casos se padece astenia primaveral que, desconocida para muchos, produce gran cansancio y fatiga en quienes la sufren.
Es un trastorno temporal caracterizado por la debilidad, común en poblaciones de entre 20 y 50 años, que afecta especialmente a las mujeres.
El médico e investigador Ernesto Crescenti, director del Instituto de Inmunooncología “Dr. Ernesto J.V. Crescenti", detalló que los principales síntomas de esta enfermedad son "agotamiento, físico y mental a través de la desmotivación o la ansiedad excesivas".
"Sin embargo no está relacionada con la somnolencia, de hecho es en las mañanas al despertarnos cuando más se nota y por mucho que hayamos dormido o descansado bien, sigue afectándonos", indicó Crescenti.
El especialista comentó que, en ocasiones, "la astenia primaveral está relacionada con otras dolencias como infecciones, anemia, celiaquía, embarazo, trastornos del sueño o déficit de vitaminas".
"Si uno se nota muy flojo durante la primavera debe realizarse, en primer lugar, un análisis de sangre para ver si tiene algún déficit. Si no es el caso, se recomienda seguir una serie de pautas que reforzarán la barrera protectora y permitirán llegar al verano con la salud intacta", enfatizó el médico e investigador.

Reforzar las defensas
Crescenti afirmó que "la primavera puede tener un efecto positivo en nuestro ánimo, aunque también puede afectar al cuerpo", ya que "los cambios de temperatura y el aumento de polen en el aire pueden debilitar las defensas y aumentar las probabilidades de padecer alguna infección, resfriado o alergia".
Por tal motivo, indicó que "lo mejor es la prevención" preparando el sistema inmune para que este fuerte y sano:
- Actividad física: Una de las mejores opciones para subir las defensas y además aumentar la vitalidad del cuerpo es hacer ejercicio físico. Lo recomendable sería al menos tres veces por semana durante 30 o 60 minutos.
- Alimentación balanceada: Se trata de un aspecto muy importante a la hora de aumentar nuestras defensas. Se debe llevar una dieta variada y equilibrada, consumiendo vitaminas A, B o C, minerales como el cobre, el hierro o el zinc y alimentos ricos en betacaroteno.
- Buen descanso: Dormir repara los daños celulares sufridos durante el día, por lo que el descanso nocturno ayudará a nuestro sistema inmune a recuperarse y aumentar sus fuerzas. Lo recomendable es seguir pautas correctas de sueño, evitar trasnochar demasiado y llevar un ritmo de sueño de entre seis y ocho horas diarias.