20 septiembre 2021

ALARMA POR GLAUCOMAS

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Sábado 3 de setiembre de 2016.

Más de dos millones de argentinos tienen glaucoma, una enfermedad oftalmológica que va produciendo la pérdida paulatina de la visión, pudiendo incluso llegar a causar la ceguera.
Pero como suele no dar síntomas hasta un estadio muy avanzado, habitualmente una de cada dos personas desconoce que padece la afección.
El médico oftalmólogo Daniel Grigera, presidente de la Asociación Argentina de Glaucoma, explicó que "si bien el glaucoma representa a un conjunto de enfermedades, mayoritariamente cuando se habla de glaucoma se hace referencia al de ángulo abierto, que es el más frecuente en el país".
"Y el problema es que es absolutamente asintomático: la persona no tiene ningún síntoma que lo alerte. Lamentablemente, cuando aparecen los síntomas suele ser tarde y ya ha perdido una porción importante de la visión en uno o en ambos ojos", advirtió Grigera.
La ausencia de síntomas también atenta contra la adherencia de los pacientes al tratamiento.
"Aquellos con diagnósticos de glaucoma se sienten bien, no les duele, no notan alteraciones en su visión y se tienen que poner gotas varias veces por día durante toda la vida; todo esto hace que aproximadamente el 50 por ciento abandone o no presente un buen cumplimiento de la terapia", remarcó el oftalmólogo.
Extrapolando estadísticas internacionales pero que son comunes a distintos países y culturas, y tomando los valores habituales de cumplimiento, se podría afirmar, siempre en forma estimativa, que la mitad de los argentinos que padecen galucoma tiene diagnóstico y de ellos, apenas uno de cada dos cumple debidamente con su tratamiento, es decir, solo un 25 por ciento de los pacientes estarían bien controlados.
Si bien el glaucoma puede presentarse a cualquier edad, tienen mayor riesgo de padecerlo aquellos con parientes directos (padres o hermanos) con glaucoma, los que presentan córneas finas (ya que por subestimarlas esconden la presión intraocular -PIO- elevada) o una enfermedad ocular denominada "pseudo exfoliación", los que sufren de miopía, diabetes o presión inatraocular elevada y los mayores de 60 años, entre otros.

Los exámenes. En la persona con glaucoma, el sistema de drenaje interno que permite que el líquido que baña la parte anterior del ojo -denominado humor acuoso- se dirija al torrente sanguíneo, se ve obstruido parcial o totalmente y esto produce una acumulación de humor acuoso, causando aumento de presión dentro del globo ocular, condición que va dañando el nervio óptico y produciendo deterioro estructural y funcional, con una pérdida paulatina de la visión.
Pero los especialistas se encargan de recalcar que con exámenes oftalmológicos periódicos, el glaucoma es sencillo de detectar y existen tratamientos muy seguros y eficaces que si bien no curan la enfermedad, logran detener su avance. "Si el glaucoma se detecta a tiempo, rara vez causa ceguera", afirmó Grigera.