16 junio 2021

EL DEPARTAMENTO DE SAINT EXUPERY

Solo vivió 15 meses en Argentina pero la experiencia le cambió la vida para siempre. Antoine de Saint-Exupéry, aviador y uno de los escritores más leídos y admirados del mundo –autor de El Principito– llegó a la Argentina el 12 de octubre de 1929 para ocupar el cargo Director de Tráfico de la Aeroposta Argentina, empresa dedicada al transporte de correo y de pasajeros, filial de la Compagnie Générale Aéropostale de Francia.

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Domingo, 10 de julio de 2016

De esta historia se conocía que había vivido en una de las torres de la Galería Güemes, ubicada en Florida al 200, en un departamento que alquiló amueblado. Que viajaba en coche por caminos de barro hasta una pista en Pacheco, a 35 km de la Ciudad, donde se subía a aviones de tecnología precaria con la misión de inaugurar y prolongar las rutas aéreas de la Patagonia.

Con la inauguración de la puesta en valor del departamento 605 ubicado en el 6to. piso de la Torre Mitre en la Galería Güemes, que se realizó el viernes último y que podrá visitarse con entrada libre hasta el 31 de julio, se terminó de completar el capítulo argentino de la vida del francés.

Saint-Exupéry eligió este lugar de dos ambientes luminosos y de techos altos, sin lujos pero con una generosa calidad espacial. Allí comenzó a escribir uno de sus libros más reconocidos: Vuelo nocturno, ambientado también en Argentina. En el baño de esta propiedad fue además donde se produjo una de las anécdotas más curiosas y divertidas de su estadía en Buenos Aires. En uno de sus viajes al sur se encariñó con una foca bebé y la trajo con él. La bañadera, hoy restaurada, se convirtió en el nuevo hogar del animal.

La dirección de la Galería Güemes, encabezada por Cecilia Osler, llevó adelante los trabajos de puesta en valor junto con la arquitecta Cristina Hauscarriague, quien es a su vez la asesora arquitectónica de este edificio patrimonial. Los trabajos comenzaron a mediados del año pasado, y se demoraron aproximadamente 6 meses. El departamento se encontraba vacío y fuera de uso desde hacía un tiempo, y el objetivo fue dejarlo lo más cercano posible a cómo se encontraba durante los años en que fue habitado por el escritor. Para esto se recuperaron las ventanas, se reemplazaron las puertas que tenía por los modelos originales que aún quedaban en algunas unidades dentro de la galería, y se cepilló y se lustró el piso de madera.

bañoEl trabajo más delicado fue en el baño. Si bien conservaba los artefactos originales, tanto las paredes como el piso habían sido revestidos con azulejos de línea comercial. Luego de comenzar a picar sobre esta superficie, los restauradores se encontraron con los azulejos originales. Tras cuidadosamente sacar toda esta capa superpuesta, se pudieron restaurar todos los cerámicos, con cual pudieron dejar el baño exactamente como lucía en aquellos años.

En la visita al departamento se pueden ver paneles que cuentan la historia de Aeroposta Argentina y de los días del escritor en Buenos Aires, una investigación realizada por la historiadora Clara Rivero. En su presentación, Rivero destacó la importancia que tuvo para el autor de El Principito su etapa argentina, “El interés por la aviación era tan grande que teníamos la impresión de cumplir un rol social“, afirmaba Saint-Exupéry. Y efectivamente lo cumplían, porque su llegada y la de los pilotos que lo acompañaron significó el fin del aislamiento de muchas poblaciones del sur y la apertura de rutas aéreas hasta ese momento desconocidas.

 

Fuente: Clarín - Juan Décima