20 enero 2022

 “YO TRABAJO, SOY AMA DE CASA”

 

Martes 1 de Diciembre de 2015.

“El 1 de diciembre se celebra cada año el Día del Ama de Casa. Es un día en el que se homenajean a las amas de casa por la labor diaria que realizan y el compromiso y responsabilidad tan grande con su familia.
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Que mejor fecha para recordar el tener que agradecer, reconocer y apreciar la aportación que desde el interior de sus hogares hacen las mujeres a la sociedad y a la economía nacional.  Y menciono a las mujeres como principales responsables ya que son ellas la mayoría quienes todavía realizan las actividades de trabajo doméstico.
Todas estas mujeres  son una fuerza laboral silenciosa. Con largas jornadas de trabajo de horario ilimitado, sin vacaciones ni días de descanso. Realizan un sinfín de tareas y de manera simultánea y malamente han sido consideradas por la misma sociedad como parte del “rol natural”. Y peor aún que sean identificadas como seres abnegados cuyo propósito es sacrificarse por los demás con la excusa del “amor por la familia”.
Y algo que no me parece tampoco nada justo es al referirnos a  a las amas de casa como a alguien que no trabaja, incluso muchas de ellas suelen decirlo de sí mismas: “No, yo no trabajo”, porque la idea de trabajo está asociada a la obtención de un ingreso económico y al no recibirlo por su diaria actividad, no pueden reconocerla como trabajo. Debemos de quitar esa asociación de que solamente las actividades que son remuneradas económicamente tienen un valor.
Ahora también hay que tomar en cuenta que las amas de casa obtienen sin duda satisfacciones importantes como estar más tiempo con los hijos, verlos crecer, tener la casa limpia y ordenada, no contar con un horario determinado por alguien más y no tener un jefe. La mayoría señala que su principal satisfacción proviene de la maternidad. Sin embargo, la monotonía, la rutina, el exceso de tareas y la falta de apoyo de los demás miembros de la familia así como el aislamiento producen tal frustración que si tuvieran la oportunidad de trabajar remuneradamente, la mayoría lo haría.
En algunos países desarrollados existe un creciente interés por reconocer los riesgos psicológicos del trabajo doméstico. Varios estudios revelan una tendencia mayor a la ansiedad y la depresión entre las amas de casa, sobre todo cuando tienen niños pequeños a su cuidado. El aislamiento y la exclusión del ámbito público las hacen renunciar en muchas ocasiones a proyectos de desarrollo personal que afecta su autoestima.
Cada vez los tiempos están cambiando mas y que mejor si pudiéramos ir erradicando la responsabilidad de que las labores domésticas les corresponden a las mujeres y que los varones están exentos de participar. El trabajo doméstico es una actividad con valor y precio e indispensable para nuestra sociedad. Reconocer su importancia y su contribución a la economía nacional significa promover un cambio cultural.