26 octubre 2021

EL RETORNO DEL BICHO MAS ODIADO

El barigüí ataca de nuevo y llegó para quedarse - Aumentaron los reclamos de vecinos de la zona ante la invasión del insecto y piden fumigaciones.

201510_201301_bariguiViernes 23 de octubre de 2015.

Las fumigaciones que se realizan y los larvicidas que se esparcen a las márgenes de los ríos parece que no serán garantía de frenar su proliferación: los huevos del barigüí pueden vivir años en estado latente.

En los primeros años de este siglo, la llegada y rápida propagación del barigüí a nuestra zona parecía no tener solución. Con la adversidad de las inundaciones, esta molesta mosquita no dejaba practicar actividades al aire libre, ni en la ciudad ni en las quintas, y nada ni nadie podía detenerlas.
La extensión de las aguas y la humedad habían provocado un aumento notable en su reproducción y expansión, y encontraba a los ciudadanos envueltos en verdaderas nubes de insectos, literalmente a los manotazos, luchando en vano por zafar de las “mordeduras”.
Además, la presencia de este bicho molesto, cuyas picaduras provocan pruritos y hasta infecciones en la piel, no fue afectada por las bajas temperaturas.
Los barigüí, a pesar de nacer y reproducirse a orillas del agua, llegan a la ciudad ayudados por el viento, y tienen un ciclo de vida que oscila entre los veinte y cuarenta días. El ciclo biológico es el siguiente: la mosquita pone el huevo en el río, se forma la larva con los nueve estadíos hasta la adultez, el macho vive a la costa del río y fecunda a la hembra, que necesita sangre humana o animal para terminar con su generación.
No tiene un poder de vuelo muy importante, de más de 300 ó 400 metros, y debe volver a orillas del río a poner sus huevos.
Fundamentalmente en los espacios verdes, como quintas o plazas, es donde más se nota la presencia del barigüí.
Por aquellos años resultaba casi imposible disfrutar del patio, caminar, regar el jardín, sentarse al sol, practicar deportes, cortar el césped y hasta trabajar al aire libre, porque las consecuencias son inmediatas y las secuelas de las picaduras del insecto duran varios días, mientras que en las personas alérgicas provocan daños más severos. Hoy, la situación se repite.
Al parecer, alguna de las medidas que se adoptaron fueron eficaz, porque el barigüí desapareció de la zona por una década. Sin embargo, ahora, en forma simultánea con un crecimiento importante en el caudal de las lagunas y el Salado, hizo su reaparición.