10 abril 2021

RUTA DEL CEREAL... Y DE LA VERGUENZA

 Hace tres meses se frenó una obra vital por ser cara y hoy se licita por 36 millones más.
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Domingo 30 de agosto de 2015.

El Gobierno bonaerense llamó a licitación para la pavimentación del tramo Salazar-Mones Cazón. Lo curioso: en junio rescindió un contrato por 170 millone sporque el monto era excesivo y ahora le asigna un presupuesto de 206 millones.
El Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires trajo hoy una noticia que los vecinos de Salazar esperaban desde hace tres meses: el nuevo llamado a licitación para la pavimentación del tramo Salazar–Mones Cazón de la Ruta del Cereal.
Se trata de 22 km de camino que atraviesan las jurisdicciones de Daireax y Pehuajó y que llevará seguridad y desarrollo a un área productiva de más de 600 mil hectáreas donde se hace soja, girasol, maíz y trigo; se terminan unas 260.000 cabezas de ganado por año y cuenta con una gran cantidad de tambos.
Según especifica la Licitación Pública Nro 24/2015, las empresas interesadas tienen tiempo de hacer sus ofertas hasta el 14 de septiembre y la apertura de sobres se realizará el 17 de septiembre a las 12 hs en la Dirección Vialidad de la Provincia, en La Plata. Con estos plazos, los entendidos afirman que la obra podría empezar en 2016.
Hasta este punto, todo se ajusta al compromiso asumido a principios e junio por la Administradora General de Vialidad, Patricia Tombesi.
Sin embargo, los vecinos de Salazar y los miembros de la Comisión Pro-Ruta del Cereal se sorprendieron al ver el monto que se destinará a la obra: algo más de $ 206 millones. ¿Es mucho?

Incomprensible

La historia reciente de la Ruta del Cereal marca que la misma fue licitada en 2008 por un monto de $ 55 millones. Luego, en una nueva licitación, en 2011, se elevó el presupuesto a $ 71 millones, el que fue actualizado en 2013 a $ 94 millones.
Más allá de la evaluación técnica necesaria para determinar si los fondos dispuestos ahora son los adecuados, desde Salazar cuentan que en junio de este año Tombesi les comunicó que se había decidió rescindir el contrato con la anterior adjudicataria (la UTE Fontana Nicastro SA – Vialagro SA) ya que ésta pretendía $ 170 millones para reanudar las obras tras casi un año de parate. En ese momento, en una reunión realizada en Garré, Tombesi alegó que el pedido era excesivo y que la provincia no podía afrontar ese costo por lo que se iba a convocar a una nueva licitación.
Por eso la sorpresa actual: al ofrecer $ 206 millones, las autoridades bonaerenses se muestran dispuestas a pagar $ 36 millones más por una obra que les parecía excesivamente cara.
La bronca que ya dejan trascender en comunicaciones privadas y redes sociales está justificada: si se hubiera acordado reanudar las obras en junio, hoy las máquinas ya estarían trabajando y el sueño de un camino pavimentado para llegar a sus casas, o de no quedar aislados un día de lluvia, estaría cerca de cumplirse.
La pregunta surge fácilmente ¿Por qué, tres meses después, el Gobierno provincial está dispuesto a pagar $ 36 millones más por la misma obra?
Las repuestas son varias: “pasarle la pelota al próximo Gobierno”; “¿Será otra tomada de pelo?” (como les viene pasando desde hace 25 años) o la vinculación electoral. “Querían patearla para adelante porque necesitaban caja para la pintura naranja”, expresa un vecino con resignación.
Pero dejando de lado las interpretaciones y broncas, el archivo pdf con el Boletín Oficial circula por todas las casillas de mail de Salazar; las capturas de pantalla de las Solicitadas con los detalles de la Licitación 24/2015 pasan de celular a celular y son leídas y releídas por cada uno de los vecinos.
Con la poca capacidad de creer que les queda, tienen la esperanza de que este sea la último llamado público para que la obra se concrete, que se haga realidad el sueño de pavimento que alimentan desde hace 25 años y que circular entre el polvo y el barro quede atrás como el recuerdo de una pesadilla: fea, cruel, pero ya parte del pasado.