27 octubre 2021

AL GALOPE IDA Y VUELTA

 

Martes 11 de Agosto de 2015.

Ariel Tapia, es uno de los jugadores de pato con diez goles de handicap del momento; no conforme con eso, el primer semestre del año se dedica al polo en el hemisferio norte, por lo que podríamos decir que estamos ante un personaje del mundo de la hípica que no se priva de nada. Pura Hípica, primera comunidad argentina de deportes hípicos, lo entrevistó mientras realiza sus actividades en el Reino Unido.
Tapia
Transcribimos la nota realizada, para conocer un poco más de la vida de nuestro exponente nuevejuliense en el deporte y en el mundo.
 
Ariel Tapia es un hombre de apariencia tranquila, amable y hasta algo tímido en las distancias cortas, pero puesto en tema: el pato, el polo y los caballos se vuelve apasionado y locuaz. Dentro de la cancha, el hombre de 9 de Julio es un jugador virtuoso y líder. Arma el juego, lo distribuye, conduce y concreta. Es un hombre ordenado y mental, dentro del partido, al tiempo que  disfruta  va creando y lo transmite.
Tapia dedica su vida entera al deporte, ya sea jugando o criando caballos. Tiene su residencia oficial en la ciudad de 9 de Julio, en la Provincia de Buenos Aires, y cada año pasa los primeros meses en Inglaterra dedicándose al polo. "Viajo a Europa desde hace 17 temporadas. A mi primer viaje me llevó Sergio Casella en 1999; me dijo que precisaba un petisero y bueno, así arranqué. Si bien lo hacía en Argentina para Dante (Spinacci), hacer el trabajo en Gran Bretaña era algo muy diferente". Nos dice que ésa fue una gran decisión y es una experiencia imborrable.
"Hoy por hoy, trabajo para Les Lions, que es una organización en la que hay muchos jugadores argentinos y se juegan muchas practicas en el campo. Hay gente de distinto handicap; ser un jugador en esas prácticas es uno de mis trabajos de todos los días. Otra tarea es colaborar con Nick Evans, el manager", continúa el relato.
En la charla nos interesa conocer cómo se fue adaptando y preguntamos por las cosas básicas y cotidianas: el idioma y el volante a la derecha. "En los primeros años trabajé con cuatro o cinco diferentes patrones y no hablaba nada de inglés. Aquí manejo todos los días y manejo mejor acá que allá, es más fácil acá, hay mejores reglas y se respetan. Cuando empecé a viajar no tenía auto en la Argentina; entonces manejaba más acá que allá, así que aprendí a conducir acá primero. Por eso, el volante del otro lado no es problema para mi”, dice, divertido.
Un día de Ariel Tapia en Gran Bretaña
"Estoy en Holyport, que es un pueblo que está cerca de Windsor y de Ascot. Si bien vivo solo, fuera del club, estoy a sólo dos minutos. Cada día me despierto tipo 6.30 y voy a la caballeriza. Casi todos los días monto entre cuatro y ocho caballos, y ayudo a terminar la tarea a los chicos que están conmigo. Terminamos tipo 8.30 o a las 9, con mates, por supuesto”.
Sigue describiendo Ariel: “Estoy mucho tiempo con mi amigo Marcos (Cerdeira), que es fotógrafo, paso mucho tiempo con él al mediodía; a veces vamos a comer por ahí alguna hamburguesa o comemos en casa. Por la tarde siempre tengo prácticas, así que juego. Y si no juego, tengo que galopar algún caballo del patrón. A estos caballos son los que más monto, en el caso que él no juegue, los debo montar día por medio. Luego paso otro rato con Marcos pero tranquilo en casa”.
Y amplía: “Sí, cocino a veces, pero no soy bueno para la cocina (se ríe). Eso, sí, soy muy ordenado con la casa"
-¿Qué es lo que más extrañas? ¿Echas de menos tu vida en 9 de Julio?
-Extraño a mis viejos, pero estamos acostumbrados a estar lejos en esta época del año. También extraño a mis hijos, aunque ya están grandes, y Matías ya viaja conmigo. Falta Tomás nomas. También extraño La Guarida; pero cuando subo al avión es como que cambio el chip y todo cambia. Lo mismo pasa cuando voy de Europa a Argentina. Y extraño a Vanina, mi novia, que la dejo en 9 de Julio con todos los caballos y mis cosas. Igual no me vuelvo loco; cuando estoy allá, estoy allá, y cuando estoy acá, estoy  acá. Y, sí, el tiempo se me pasa rápido.
-Teniendo en cuenta tu fuerte y sensible vinculación con los caballos, ¿extrañas a los que dejás en Gran Bretaña cuando termina la temporada?
-Sí, extraño a todos, pero más que a las otras, a una que se llama Huérfana. Ella es muy especial, la crió mi hermano Juli, se la regaló Dante (Spinacci) y la domó mi papá. Si tuviese plata para el pasaje me la llevaría conmigo, pero igual tiene una buena vida adonde está.
-¿En qué idioma le hablas a los caballos en Europa?
-Les hablo en el mismo idioma a todos, a los de allá y a los de acá, pero no sé cómo se llama ese idioma...
La temporada alta de pato
-¿Tenés planes para la temporada alta? ¿Decidiste en que equipo jugarás?
-Si, la verdad que se pasó volando el año. No tengo nada decidido; sólo una invitación, pero nada más. En agosto ya estoy más tranquilo y volviendo a casa,  ahí veremos.
-¿Te gustaría armar un equipo o preferís integrar uno que ya venga armado?
-Sí, me gustaría armar un equipo, pero no estoy tan organizado; veremos qué pasa.
-A esta altura de tu carrera deportiva, ¿esperás con expectativas esta fecha del año o ya te dejas llevar por lo que surja?
-(Se ríe divertido) No! Siempre, cuando llega julio, ya empezás a pensar y cuando ves una foto de pato empezás a sudar (carcajadas). Siempre salta esa adrenalina que tiene el pato imposible de parar.