23 octubre 2021

Gripe: MEJORAR LA VACUNACION EN NIÑOS

Estamos transitando por una época clave para que reciban la dosis correspondientes quienes se encuentran desprotegidos frente a esta afección. No olvidar que siempre debe mediar la consulta con el médico de cabecera. 
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Miércoles 10 de junio de 2015.

Un pinchazo, que casi no duele, nos puede prevenir de consecuencias que pueden ser imprevisibles.
Con la llegada del otoño aparecen los cuadros gripales y las consultas pediátricas sobre la vacuna antigripal.

Por supuesto que el mejor consejo lo dará el médico de cabecera.

De todas maneras, existen, como parte de la campaña de vacunación obligatoria anual, ciertos lineamientos que debemos respetar para proteger a la población de riesgo de esta enfermedad.

La gripe o influenza es una enfermedad respiratoria producida por el virus del mismo nombre y se presenta habitualmente en los meses de otoño e invierno donde tienen su mayor incidencia.

La transmisión se produce de manera directa a través de secreciones emitidas al estornudar o simplemente cuando hablamos, a través de las gotitas de la saliva.
La gripe es una enfermedad altamente contagiosa que se caracteriza por síntomas como fiebre alta durante 3 a 4 días, malestar general severo, postración, pérdida de apetito, dolor de cabeza y fatiga que puede durar hasta dos o tres semanas.
Las complicaciones más importantes se dan en los llamados grupos de riesgo, con internaciones, secuelas respiratorias e, inclusive, la muerte.
Vacunar los grupos más desprotegidos disminuye el riesgo potencial que puede producir esta enfermedad.
Entre ellos se encuentran:
a) Niños de entre seis meses y dos años.
b) Embarazadas y puérperas.
c) Personas con 65 años o mayores de 65 años.
d) Personal de las áreas de Salud.
e) Personas con enfermedades de base.
En este grupo están aquellas que presentan enfermedades respiratorias, las cardíacas, con inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (no oncohematológica), pacientes oncohematológicos y trasplantados.
También están los obesos con índice de masa corporal (IMC) mayor a 40, los diabéticos, las personas con insuficiencia renal crónica en diálisis o con expectativa de ingresar a diálisis en los siguientes seis meses, con retraso madurativo grave en menores de 18 años de edad.
Finalmente, encontramos a quienes presentan síndromes genéticos, enfermedades neuromusculares con compromisos respiratorios y los convivientes de prematuros con un peso que sea menor a un kilo y medio.