22 octubre 2021

Fútbol Infantil: ALEGRIA NO MATA DESORGANIZACION

Ninguna novedad, y más aún a partir de acontecimientos cronológicamente muy cercanos afirmar que el fútbol argentino es por estos días un verdadero cambalache. Bajando escalones, el de 9 de Julio hace años que no brilla por su organización y seriedad, también confirmado esto por recientes escándalos. Pero lo del fútbol infantil en nuestro distrito termina siendo la frutilla de un postre verdaderamente lamentable.

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Miércoles 27 de mayo de 2015.

Como “La Trocha” informara, el pasado lunes se disputó en las instalaciones del Club Atlético 9 de Julio un nuevo “Campeonatito” o Torneo de Fútbol Infantil que confirmó la desorganización total que se venía vislumbrando en los anteriores, agravada a su máximo exponente si nos detenemos a pensar que hay niños de por medio y que por ende se están arruinando las bases de un futuro mejor para nuestro fútbol y para nuestra sociedad.
Desde hace años se vienen organizando estos eventos, y se sabe desde ese momento que no participan menos de 10 instituciones. Teniendo en cuenta que las categorías comprendidas son cinco, estamos hablando de 50 equipos –o algunos más, ya que algunos clubes, fruto de su gran trabajo interno-, presentan dos equipos por cada categoría.
Entonces, resulta inadmisible que los organizadores (Atlético 9 de Julio y Agustín Alvarez en este caso, pero hubo casos similares) dispongan solamente 6 canchas (4 al medio ancho del campo de juego y dos en el tramo restante), con lo cual, obviamente se pueden disputar 6 partidos por fecha y 44 equipos deben esperar largas horas para poder jugar.fi 2
Se trata de niños de 3 a 10 u 11 años que aguardan con la ansiedad y los nervios lógicos de la edad para poder jugar; y con ello está todo dicho.
Los clubes, la Liga o quien corresponda, deberían ser más inteligentes o contemplativos y empezar a pensar en dividir estas categorías en dos sedes.
La recaudación es muy buena y seguramente solo variaría en que existirían dos cajas, y si bien hacen falta más colaboradores y profes, cuando de chicos se trata, todos dan una mano.
Para pensar, para corregir, para no volver a cometer el mismo error, porque si bien como lo referencia el título, la alegría de los chicos es superior a cualquier mamarracho organizativo, la paciencia de los padres se agota, y con ella muere lo único que queda sano hoy en el fútbol.