18 enero 2022

Veredas: CUANDO "NO" SE HACE CAMINO AL ANDAR

Si bien el calamitoso estado que muestran las aceras de 9 de Julio no es un mal “exclusivo” de la misma y se replica en todas y cada una de las ciudades del país, el tema bien vale una reflexión de todos, ya que de acuerdo a las leyes vigentes y a lo que humildemente este medio pudo averiguar, la responsabilidad es compartida, según el caso particular.
“Transitar las calles es dominar un espacio que nos pertenece y por eso se denomina público”, señala una nota de “Clarín” sobre este tema del año 2012, que encontramos como buena referencia a la hora de investigar un tanto sobre este tema, quedando en evidencia que en las urbes más grandes, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el problema es el mismo y los problemas que se generan, obviamente, de mayores dimensiones.veredas (1)
“Las ciudades entonces se vuelven en este aspecto la creación de quienes parecen estar en contra de las personas. Las aceras son, entre otros factores, las pruebas más evidentes.
Se afirma que los más perjudicados suelen ser los  mayores o los discapacitados. Esto es cierto, pero discutible. Una joven pareja saca a pasear su  bebe recién nacido en un cochecito que a poco de andar se vuelve malabarista. Los elegantes zapatos femeninos con tacos o plataformas se transforman en azarosos intermediarios de posibles ataques a nuestro cuerpo. Las zapatillas, de marca o no, sufren igual destino. La vereda rota no respeta ni la edad, ni la moda, ni la condición social”, señala la misma nota.
Ya en otro tenor, paralelamente, se abre un abanico cuestiones interesantes respecto de responsabilidades y perjuicios: “En caso de que una empresa de servicios públicos u otros autorizados, rompiese la vereda, la reparación de la misma será responsabilidad de la empresa.
Por otro lado, si la acera se deterioró por el desgaste que surge del uso, el responsable de repararla es el propietario frentista”, dice un informe de ADECUA (Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina) al respecto.
Pero sucede que si bien los vecinos tenemos derecho a protestar por inconvenientes o accidentes que pudiésemos sufrir al circular por estas veredas, las respuestas no abundan; e incluso cuando se presentan acciones legales reclamando una indemnización, por ejemplo, para una persona que se quebró una pierna al caerse como veredas (2)consecuencia de una acera deteriorada, las resoluciones pueden demorar, con suerte, un lustro; ya que aquí se instala una suerte de “Gran Bonete” a la hora de establecer si la responsabilidad es del propietario o del Estado, que debe ejercer el control o “poder de policía”, sobre este tema.
Causas presupuestarias  o de gestión suelen ser los responsables más aludidos y si bien no hay dudas de que esto es así y que hay otras prioridades más importantes, como toda cuestión “molesta” no deja de ser algo que debe revisarse.