28 octubre 2021

Parque: ALGO MAS, ALGAS MENOS

Miércoles 8 de abril de 2015.

De acuerdo a un informe suministrado ayer por el municipio, "personal de diferentes áreas continúa trabajando parque (1)intensamente con una retroexcavadora y la “cosechadora de algas” recientemente adquirida por el municipio, en la limpieza del espejo de agua del Parque General San Martín", de manera que "esta última maquinaria se procede a la extracción de las plantas acuáticas hacia la orilla, desde dónde son retiradas por la retroexcavadora y depositadas en un camión".

"De esta manera, se ha logrado recuperar una importante superficie del espejo de agua, en tanto que continúan los trabajos en los sectores restantes", agrega el parte de prensa, recomendando a la comunidad que ante estas tareas, que obligan a las maquinarias a realizar maniobras sobre los senderos internos, "se circule con precaución en el paseo público".
Más allá de esta información oficial, breve por cierto, es notorio el avance de los trabajos de limpieza del lago, que alientan las esperanzas de ver el lago en su estado habitual y que este vuelva a entrega otra vez su natural "reflejo".
Es de esperar no obstante que el contraste actual entre los sectores "liberados" de las algas y los que se ven cubiertos de verde, queden registrados no sólo en las fotografías, sino también en las retinas de todos los que tienen la responsabilidad de que el mismo se mantenga como corresponde y no vuelvan a producirse situacionesde estas características sobre el principal paseo público de la ciudad.
Y a propósito del Parque, compartimos una nota editorial de La Trocha de noviembre pasado, cuando esta página estaba en proceso de creación
 
"ALGAS HABRA QUE HACER..."
Levemente, pero desde distintos sectores, ha vuelto a plantearse como una cuestión a debatir, qué podríamos hacer los nuevejulienses por mejorar uno de nuestros lugares más emblemáticos, representativos y bellos, como es el Parque General San Martín…
Como sucede también con el Autódromo Municipal, aunque con horizontes y necesidades más puntuales y hasta urgentes; el principal paseo público de la ciudad, paulatinamente, nos debe llevar a un debate profundo para imagesMCUQS386aprovechar al mismo de la mejor manera.
Es necesario despojarse aquí de cualquier intencionalidad o avivada política, porque no faltará aquel que empiece a circunscribir todo al mal estado que presenta el espejo de agua; cuando a esta altura todos sabemos –o deberíamos saber- que es imposible mantener al mismo en condiciones, porque se trata de un ámbito propicio para el crecimiento de algas, instancia que aparentemente, han demostrado todos los métodos fallidos en cientos de años, entre ellos la oxigenación de la laguna mediante una bomba, la siembra de peces y hasta la aplicación de productos químicos.
Si bien el lago es “una” de las cuestiones a resolver, el pensamiento que se plantea es mucho más amplio.
Ninguna novedad es que nuestra ciudad se distingue de tantas otras por este espacio verde y único; como tampoco es novedad que el autódromo nos entrega un status también exclusivo, pero en ambas potencialidades, en algo se está fallando.
Por cuestiones que tienen que ver con los negocios o negociados que representa hoy en día el automovilismo, el autódromo municipal no puede reactivarse –largo tema para otro día-, pero en lo que hace al Parque, las decisiones deberían ser todas nuestras.
Si hoy en día un Estado municipal no puede o no debe –ante otras necesidades más urgentes- atender a cuestiones que hacen al mejoramiento de este paseo público, cabe preguntarse por qué no tercerizar algunos servicios.
De esta manera, las familias que concurren los fines de semana al mismo podrían encontrar otras alternativas un poco más atractivas que la del asadito, el pic nic, el paseo en bici, los juegos y una calesita que –si bien fue imagesUEE0O7RPreacomodada- no deja de ser vergonzosa.
La propia ciudad de Buenos Aires ha cercado plazas y parques en cuidado del vandalismo, y si bien aquí gracias a Dios no sería tan extrema la necesidad, bien podría pensarse en montar algún tipo de guardia nocturna, sin que ello represente un gasto (o una inversión, porque siempre cuesta menos preservar que reparar), y que bien podría solventarse con la concesión de los distintos servicios, punto que sería el eje para que el Parque ofrezca “algo”.
Concesión de botecitos, triciclos de agua, juegos, kiosco –porque si le calculaste mal a la gaseosa tenés que hacer cuatro o cinco cuadras para comprar otra-, y hasta el mantenimiento del espacio público, los sanitarios, un bouffet, espacios recreativos con juegos para niños, sectores de gimnasia aeróbica y con aparatos y la misma calesita, bien podrían concesionarse a la mejor propuesta u oferta, aunque aquí sería muy interesante la posibilidad de contemplar el rol de muchísimas instituciones que estarían a la altura de las circunstancias para prestar esos servicios, producir un ingreso económico para sus alicaídas arcas y ofrecerle algo a la comunidad.
Sintetizando entonces, porque ya es hora de hacerlo, podríamos decir que las soluciones y ofertas que puede entregar este paseo público podrían estar al alcance de la mano de una decisión política, pero también comunitaria.
¿Qué es lo que impide tomarla?
 
Juan Alberto de la Vía
La Trocha.