25 enero 2021

CONVENCION RADICAL, UNA DECISION, DOS MIRADAS

SANZTras más de trece horas de debate, la Convención Nacional de la UCR aprobó en la madrugada del domingo la propuesta de Ernesto Sanz para entablar un acuerdo nacional con el PRO de Mauricio Macri, en medio de un clima de tensión dentro y fuera del Teatro Español, donde jóvenes militantes atacaron a dirigentes.
Por mayoría de convencionales, el senador mendocino se quedó con la postulación presidencial del espacio, ya que Julio Cobos había anticipado que si se aprobaba la idea del senador, él no sería candidato.
La votación resultó 186 a 130, para establecer un pacto con el PRO y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, además de flexibilizar los acuerdos provinciales para que los precandidatos a gobernadores puedan ir con varios postulantes nacionales.

Más allá de esto, la Convención abrió un abanico político muy importante, y generó resquemores internos en el centenario partido, con posiciones enfrentadas, como lo demuestran las siguientes notas de opinión llegadas a nuestra redacción; la primera de ellas de autoría del ex diputado provincial Dr. Juan José Cavallari y por el otro del actual Convencional Provincial de la UCR, Julio Fernández Cortés, las que compartimos a continuación.UCR

CONVENCIÓN NACIONAL DE LA U.C.R.
El sábado 14 de marzo, en el teatro municipal de la ciudad entrerriana de Gualeguaychu, se reunió la Convención Nacional de la U.C.R. para resolver dos temas de suma importancia para el partido y el país: 1). La política de alianzas a llevar a cabo para las próximas elecciones.  2). La elección de un  candidato presidencial del partido.
En la oportunidad, reunieron 330 convencionales de un total de 337, que en forma ordenada, respetuosa y democrática, resolvieron los temas de la convocatoria.
Un sector, encabezado por Ernesto Sanz y secundado por Federico Storani; Jesús Rodríguez, Facundo Suarez Lastra, el senador Cimadevilla, entre otros, sostuvieron como punto de partida, que ninguna fuerza de oposición por sí sola, puede garantizar el triunfo electoral y el desplazamiento del Kirchnerismo. Que si bien UNEN había generado expectativa positiva en la sociedad, se fue deteriorando hasta convertirse en una débil expresión política.  Que  por ello se debe construir una alternativa al “populismo” con posibilidades de ser gobierno. Ello requiere la elaboración de un programa de políticas consensuadas y la conformación una alianza electoral.
Que en la próximas elecciones confrontarán el “populismo Kirchnerista” y  La República democrática y federal para el desarrollo.
Que en dos planos se deben buscar coincidencias. Uno, intentar celebrar con la totalidad de las fuerzas opositoras un “Acuerdo de Gobernabilidad”, que implica  acordar una agenda común para el Congreso de la Nación, entre otros acuerdos.
En otro plano construir un acuerdo electoral que defienda los valores y principios de República democrática-Federalista y Desarrollada, acordar un programa que exprese en políticas concretas, la solución de problemas estructurales de nuestro país. El punto de partida  es el PRO y la Coalición Cívica, paso siguiente, buscar ampliar la alianza con otras fuerzas de la oposición incluidos sectores del peronismo no comprometidos con el Kirchnerismo.
El otro sector, representado  por el senador Morales,  Ricardo Alfonsín y Julio Cobos, entre otros, sostuvieron la posición de intentar armar una alianza  mayor que incluya al Partido Renovador.
La mayoría de la Convención consideró difícil y compleja esta estrategia, una posible pérdida de tiempo, que demoraría la gestación de una alternativa real de poder.
Finalmente, se impuso la propuesta de Ernesto Sanz por 186 votos contra 130.
Todos conocemos los riesgos de  la propuesta  planteada y las dificultades que deberemos superar, pero confiamos en nuestras capacidades y el partido. Hemos salido de la parálisis,”tomando riesgos”, como debe ser en un partido de gobierno. Evitemos definirnos simplemente. ¿ qué es hoy derecha o izquierda?, creo que debemos esforzarnos un poco más para caracterizar políticamente a dirigentes, sectores y partidos..
La U.C.R. ha dado un ejemplo de funcionamiento democrático al tomar decisiones de esta importancia en un marco de respeto y seriedad, aceptando con serenidad la decisión soberana de los convencionales, más allá de un tumulto menor en la calle.
En una época de sociedad fragmentada, de democracia de candidatos, la U.C.R. ha demostrado la importancia de un sistema de partidos políticos. Los candidatos desaparecen cuando pierden y con él, su fuerza. Los partidos políticos sobreviven a los tiempos y sus contingencias, porque se nutren de su historia, sus figuras emblemáticas, su doctrina, sus valores, que nos obliga a esta y futuras generaciones, a custodiarlos. Esta Convención ha sido un ejemplo de ello y no tengo dudas que la U.C.R. ha tomado una decisión acertada y que saldrá fortalecida de esta experiencia.
Un reconocimiento especial a Julio Cobos que demostró una vez más, ser un hombre digno, honesto y ejemplar.
A los radicales que sostuvieron la propuesta que tan firmemente defendió el senador Morales o creen que debíamos ir solos o con lo que queda de UNEN, escuchen el llamado de trabajar para fortalecer “La Coalición” y que Ernesto Sanz, gane la PASO.
Para mí ha sido un honor participar de este acontecimiento histórico, me siento orgulloso de ser radical y de haber acompañado la propuesta que le dará a la ciudadanía, la esperanza de iniciar un proceso de reconstrucción de la trama social, sobre la base de
iniciar un proceso de CAMBIO, con más transparencia, más diálogo, más democracia, más república, más federalismo y desarrollo.
Juan José Cavallari.
 

LA ENTREGA DEL RADICALISMO
El radicalismo ha sido siempre, desde hace 120 años, la opción republicana que, desde los partidos políticos, se les presentó a los argentinos. A partir de la década del 40 también fue la opción al populismo que se instaló en el país.
También fue, precisamente por eso, el partido político que más ataques sufrió desde lo que daremos en llamar la derecha. La política y la económica. Pasó con Yrigoyen, con Arturo Illia y con Raúl Alfonsín. En los dos últimos casos, a las intentonas golpistas se sumó el populismo. Basta recordar a los sindicalistas de traje que asistieron a la asunción de Onganía y a los trece paros generales que le hicieron al último presidente radical, padre de la democracia moderna en la Argentina.
Ahora bien: ¿esto quiere decir que el populismo es malo? ¿Tanto como la derecha política y económica? ¿O es más malo?
Podemos hacer un ejercicio, a raíz de algunos “razonamientos” que se hicieron en Gualeguaychú, respecto a que este nuevo “acuerdo” (de alguna manera hay que llamarlo) sobre que su objetivo es el de terminar definitivamente con el populismo en la Argentina...
Preguntarnos, por ejemplo, si puestos a elegir, los radicales deberíamos inclinarnos a acordar con quienes han votado en contra de la estatización de las AFJP o de la de YPF o de la oposición a tantas leyes estructurales que estos nuevos “aliados” hicieron en estos últimos años de populismo en la Argentina. Porque esto es lo que ha pasado. Por ende, mintió el presidente del radicalismo y mintió el convencional Federico Storani cuando hablaron de los “comunes denominadores republicanos” que el radicalismo tiene con estos nuevos “aliados”.
Debería recordárseles a estos dirigentes que fue también esta derecha – política y económica – la que justificó todos los atropellos que sufrieron las instituciones de la democracia en los últimos 50 años de nuestra historia. Desde todos los ámbitos en los que se desenvolvían respaldaron a las dictaduras militares, incluída las última, la peor de todas. Y las apoyaron desde lo verbal, pero también haciendo infinidad de “negocios y negociados”, como se los quiera llamar es lo mismo...
Es con estos sectores con los que en Gualeguaychú propusieron (e impusieron con el voto de la mayoría de los convencionales) este nuevo “acuerdo” que termina con 120 años de servicio que el radicalismo le ha prestado a la República y a la Democracia en nuestro país.
Es justo reconocer que así fue. Lograron que la mayoría del radicalismo allí representado acompañara sus propuestas. Pero lo hicieron mintiendo en sus mensajes. Y lo hicieron descaradamente. Además de, y esto es lo más difícil de asimilar y comprender, traicionando (en algún caso determinado, como el de Federico Storani) toda una vida de militancia levantando las históricas banderas del más puro Yrigoyenismo. En todos los aspectos, en el de la educación, por ejemplo, si uno recuerda las luchas que la Juventud Universitaria radical (la Franja Morada) llevó adelante con coraje en defensa de las Universidades y la educación públicas durante las épocas más duras y difíciles. Recuerdo, con asombro frente a este ejercicio de ciancia ficción que presencié en Gualeguaychú, la ocasión en la que renunció a su cargo de Ministro del Interior del presidente de la Rúa, cuando éste decidió recortar los presupuestos educativos... Transformándose, sin titubeos, de lo que fuera una referencia indiscutible para miles y miles de jóvenes radicales durante muchos años, la mayoría de ellos durísimos, en un incomprensible vocero del macrismo en el seno de la Unión Cívica Radical.
Cuesta mucho comprenderlo...
Pero no fue el único. Hubo de todo. Hubo ausencias incomprensibles, idiotas útiles, ingenuos, no tan ingenuos y, por supuesto, los que traicionaron ideales defendidos durante vidas enteras... Estuvieron los que justificaron silencios por el hecho despreciable de defender conchabos o cargos públicos...
Pero no es el fin. Hay radicales en todo el país que no entregarán sus ideales. Y así lo hicieron saber.
Hay radicales que no se entregarán ante la entrega. Su consigna es resistir, rescatar al radicalismo de esta diáspora a la que lo llevaron vaya uno a saber por qué mezquinos intereses. Porque no pueden ser otra cosa más que eso: mezquinos, además de impresentables.
No se puede pretender derrotar al populismo con los anti República, con los que en el ejercicio del poder, por ejemplo en la Ciudad de Buenos Aires, no respetan a las instituciones de la democracia.
Harán falta determinadas cualidades para enfrentarlos. La primera de ellas es la grandeza. Para colocar al radicalismo por encima de las apetencias personales. Y también mucho coraje, determinación y convicciones.
Esas convicciones e ideales que muchos abandonaron para siempre en Gualeguaychú.
Julio Fernández Cortés
Convencional provincial U.C.R.